Sobre:
La película insomne, de Jaime Pinos, Arica: Editorial Aparte, 2025
Un libro que es el cielo nocturno del planeta en el que se nos muestran las estrellas, pero que no son estrellas sino palabras de un texto desprovisto de conflicto central y progresión dramática es esta película que a la vez es un ensayo filme en verso. Sin páginas numeradas, texto que excluye casi en su mayoría las letras capitales o mayúsculas, más de una cuarentena de citas, miradas, voces de pintores, poetas, narradores, cineastas, historiadores del arte, ensayistas, dramaturgos y filósofos, papel negro e imágenes de archivo. Este libro se atreve a mirar de frente la realidad del planeta desde el estado decadente del propio cuerpo humano: la realidad/ es la única película/ que nos quita el sueño. El fragmento de Enrique Lihn abre el cuadro y a continuación un preámbulo poema en tercera persona, una constelación de sujetos: quien escribe es también quien lee:
como todas las noches
se despierta de golpe
la mente inquieta
el pulso acelerado
mira por la ventana
afuera la noche es clara
iluminada por la luna
se levanta de la cama
camina hasta el escritorio
enciende el computador
busca noticias de lugares
donde ya reina la luz del día
adoptó esa costumbre
buscar hechos noticias
así pasa las horas
las noches del insomnio (...)
La poesía no duerme. Adquiere la forma lineal de frontera entre lo que es y parece ser. Jaime Pinos expone parte de su archivo de lector. Un insomne, recolector de información que escribe para mostrar la evidencia de las condiciones políticas, sociales y culturales en las que se encuentra el lenguaje. Un poeta que con poemas, imágenes y noticias da cuenta de aquello que está velado por la desaparición del día y la noche, que situándonos en el insomnio dirige la lectura hacia eso que se está extinguiendo en el planeta: estrellas y oscuridad; la ausencia de luz y la imposibilidad de una visión real del firmamento. El lenguaje no es desesperanzador en esta escritura, el escritor y la producción visual que logra junto al diseñador Nicolás Sagredo nos dejan claro que siempre hay un medio para construir el terreno para lo viviente en tanto sea imaginado. El lenguaje es generoso a través de la pregunta constante, ahí donde lo único genuino del planeta es la poquísima oscuridad.
Antes de las redes sociales, las prácticas más comunes y antiguas que los medios desarrollaron es la repetición en loop de la información. Hoy la televisión acompaña sus jornadas de noticias con imágenes y sonidos estruendosos para llamar la atención de los televidentes que encienden sus televisores para acompañar la vida de fondo, aquí esa repetición atiende a la urgencia: qué hacer, con qué se cuenta, qué se tiene y qué se ha perdido en un entorno histórico en que la noticia tiene una vida infinita y su mayor cualidad es insertarse en la lengua, en la mente y en la continua generación de ese archivo que define lo que ha sucedido en el planeta. En la película insomne/ se filma cámara en mano/ movimientos bruscos/ planos irregulares/ personajes aparecen/ al límite del encuadre/ primerísimos planos de sus rostros/ aire cinema-verité/ blanco y negro/ grano en la imagen; las máquinas que transmiten el mensaje, la voz, las preguntas, las imágenes o las noticias aparecen a través de la palabra. El montaje está determinado por la luz y la oscuridad; ambas son el terreno de un desierto blanco en el que solamente existe el white noise, una música compuesta por el ruido de las noticias o una velocidad vertiginosa de información contenida más allá de los archivos documentales, más allá de los sistemas de información.
Este ensayo-filme pone sobre la superficie la data que esconde aquel archivo mundial que está alojado en los cuerpos y nos declara que la verdadera noticia no es lo que dicen las noticias. La palabra en el espacio de la página también es el cine por otros medios y los otros medios reconocen en primer plano a la imaginación, la conciencia y los cuerpos que miran directamente a la cámara. La palabra muestra los cuerpos, las voces y las conciencias. Como en el cine de Raúl Ruiz y de Lucrecia Martel, el lugar de enunciación apela a las condiciones materiales cercanas al cuerpo de la dirección cinematográfica, que intenta mostrar aquello que ha sido ignorado por las normas que estandarizan la mirada, para dar paso a una exploración capaz de escuchar con los sentidos adormecidos.
No es la primera vez que Jaime Pinos tuerce la gramática de los géneros literarios y efect úa una difracción capaz de desviar las nociones de verdad, realidad y forma de escritura. Su obra está determinada por un interés comprometido e in continuo del desorientarse del modelo ordenado de la vida, de la investigación, de la lectura, de la escritura. En sus libros Los bigotes de Mustafá (1997-2006), Criminal (2003, 2017, 2024) y Documental (2018) la forma se resiste al régimen sensible de la mirada, y por el contrario es el dispositivo y su materialidad quien viene a resistir y a su vez a proponer otras posibilidades políticas de la escritura de poesía.
Agosto • Octubre 2026

