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Un rayo, una rama, una serpiente

Lula Mari

En una repisa de madera oscura se agrupan varios objetos. Entre ellos, una mariposa monarca conservada en resina, que se refleja parcialmente en el pequeño espejo que está a la izquierda. A la derecha, una gran caracola marina, con fuertes connotaciones sexuales, que a su vez se replica en otro objeto, más en sombras, que podría ser otro espejo, o más probablemente un portarretratos. En el estante superior de la repisa hay un cuenco metálico con tapa, tal vez un alhajero, que se asoma del borde, tal como lo hace el espejo en el estante inferior. Los objetos aparecen dispuestos como personajes sobre el escenario de un teatro, a punto de comenzar una obra, o congelados en medio de una escena inquietante.

 

En las obras de Lula Mari todo está pintado con extrema precisión y detalle, pero nunca estamos seguros de qué es lo que estamos viendo. Sabemos que algo está sucediendo, o a punto de suceder. Intuimos que algo dramático, aunque no sabemos qué. A veces nuestros ojos se confunden ante algo que puede ser un rayo, una rama, una serpiente. En fríos tonos azules y verdes, un grupo de aves de pico largo picotea, de noche, en la costa de la isla, entre una acumulación de platos y cántaros de loza destruidos, como los restos náufragos de un banquete. Cinco murciélagos revolotean sumidos en una intensa luz amarilla. Como en un sueño, todo parece estar hablándonos, pero no logramos entender. Como en un sueño, todo es a la vez real e irreal. Con colores que a veces son ácidos, corrosivos.

 

Lula Mari nos seduce con su impecable técnica pictórica, con muchos guiños a la historia del arte, especialmente a la pintura del siglo de oro neerlandés. Su pintura, en la que la luz es la verdadera protagonista, nos fascina, nos atrapa. Y es entonces que quedamos a merced de los enigmas, las incertidumbres que sus imágenes propician. Esa sensación de irrealidad e incertidumbre se extiende como una plaga desde una pintura a otra, contaminando hasta las que parecen más simples, haciendo que desconfiemos de lo que estamos viendo. Ante sus cuadros nos encontramos como alguien ciego de nacimiento que mágicamente accede a la visión. Nos maravillamos con las formas y los colores, reconocemos objetos y animales, pero no sabemos qué estamos viendo.

 

El misterio y la narratividad inherente a sus pinturas son acentuados por las performances que organiza Lula. En sus «recitales de pintura» muestra sus obras de a una, en tiempos variables, colocándolas sobre un caballete en una sala oscura, cambiando la intensidad de la luz, o iluminándolas con una linterna. Otra forma de introducirnos en el mundo de la pintura, un mundo donde aún tenemos libertad para soñar, para investigar, para desear.


Lula Mari (San Fernando, Argentina, 1977) es pintora y profesora de pintura. Egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, ha desarrollado una obra que investiga los bordes entre lo visible y lo desconocido.

Presentó muestras individuales en el Museo de Arte de Tigre, el Centro Cultural Rojas, Gachi Prieto Arte Contemporáneo, MilGotas Galería (Beijing, 2025) y Zavaleta Lab, entre otros. Ha participado en colectivas en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, la Embajada Argentina en París y el Museo de Arte Songzhuan (Beijing). Su obra integra colecciones en Argentina, Perú, Italia, China y Estados Unidos.

Es autora de La gran intriga, su primer libro de ensayos sobre pintura y el acto de pintar, de próxima publicación.

@lula.mari  •  www.lulamari.com.ar



Mayo · Julio 2026

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