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Salgo a caminar

Notas del carnaval

Federico Leguizamón

“se hubiera parado

a girar sobre sí

hasta completar

360°

con los ojos paseándose

por un horizonte parejo casi

sin accidentes”

Omar Chauvié

 

Como placas tectónicas, geológicas y acumuladas en un cerro, los libros leídos de diferentes períodos de mi vida parecen decirme que como los cuchillos de El Duelo de Borges, tienen una o dos vidas, y que ahora quieren quedarse ahí, y aunque bien me haría verlos en lomos simétricos de una biblioteca, ellos dicen: ya fue, nos quedamos acá, recostados en este rincón, tu juventud y hoy.


La información de la lectura queda como un detritus en la mente y los pensamientos están formados por esas lecturas que no recuerdan de memoria pero que modelaron.


Visto desde un territorio de frontera, entre Bolivia, Chile y Argentina, fue natural a mí entender que en la vida cotidiana se desarrolle del concepto de vanguardia artística, esa mezcla de ritual indígena y galería de arte, obvio entre los humanos más conservadores. Avant gard, del término militar francés.

Cuando le preguntaron a Borges en su visita a Salta o Jujuy sobre la literatura regional preguntó cuál había sido el último kipu que había salido.


Tuve un viaje alucinante al interior de la literatura Argentina.


Estuve en Bahía Blanca en donde al sol se lo ve en 360 grados, como dice el poeta Omar Chauvié; y asimismo sentí ese carácter revolucionario del espíritu de la poesía. Entiendo que según Nadezhda Mandelstam, el acto poético perdura en el tiempo.


En el sur sucede algo parecido. Eso de la búsqueda de la perla en su forma contemporánea. Leí a Diego Vdovichenko, a Ale Saguí, a Manuel Pérez, a Juan Cravero, a Agustín Hernandorena. Vi editoriales como Salta y Perú, vi Poetas Mateístas, la editorial Lux Vox.


Es verdad que leer poesía te pone en un esfuerzo por entender ese otro lenguaje, y que a veces uno está acostumbrado a otra vaina, pero el que no conoce a Dios a cualquier santo le reza.

Por ejemplo en Jujuy en donde hay un gran desarrollo musical, falta pero no tardará en visibilizarse un contenido en las letras del chingui chingui alias tralala.


El tango es una vertiente locuaz del pensamiento, sumado al ritmo afro del Abya Yala.


El folklore tradicional es romántica y hasta tediosamente medido.


El rock and roll es solo rock and roll y me gusta.


Maturana en Salta se ha vuelto hachero, dice el Cuchi Leguizamón. Los sonetos de Marcelo Sutti, o la obra de Lucrecia Coscio son el eslabón a Noelia Gana, a Fernanda A. Chamale.


He visto libros de Nutrias Espaciales, el poema sobre la ballena de Raúl Mansilla y el Wanaku en María del Rosario Andrada. Vi libros de La Juana Cartonera...


Otras formas de ver el paisaje en la misma zona horaria, otros lares que a la vez son lo mismo: Todas las poblas son lo mismo dice Chary de Loquero.


Francisco Avendaño, de Santiago del Estero, publica artesanales libros; Pía Cabral, de La Rioja, son para mí nuevos nombres de la poesía del west coast argentino.


Las poetas Lola Castro y Laura Fernández activaron y llegaron editores y poetas del NOA a Jujuy. Parecía una feria que viene a regar una flor en el desierto. Después viento norte y represión. No, mentira.


En la biografía de Monk sobre Wittgenstein, se habla de vivir en lugares hostiles y del tiempo que uno puede estar, aguantar en lugares así.


Son poéticas que horadan la tradición del lugar, sus pensamientos, y en ese crear, esos blancos- ausencias de la siesta provincial, arman un mapa de sueños poéticos. Plantan árboles, piensan en su región como un lugar de acción y vida. Viejos pesos acumulan. Hay cierta comodidad de interior. Y al futuro hay un camino inhóspito en las voces que ya estaban ahí.   


Para no ponerme viejo vizcacha que define qué es poesía, los saludo. Salud, y el chabón alza su copa de vino imaginario y sin rima. Si Dios atiende en Buenos Aires, ¿quien en el interior?

 

Marzo • Mayo 2026

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