Beatriz Sarlo, Melancolía e insistencia de la novela
En 2007 se publicaron tres novelas muy diferentes: Peripecias del no: diario de una novela inconclusa, deLuis Chitarroni; El trabajo, de Aníbal Jarkowski; y Berazachussets, de Leandro Ávalos Blacha. Sarlo las analiza como si ocuparan los vértices lejanos de una figura, la de la novela en la Argentina.
Escribe Sarlo: Entre las ruinas de la literatura y el orden sostenido de la ficción se extiende una línea cuyos extremos son Peripecias del no y El trabajo. Chitarroni recorre un jardín en ruinas, donde las historias no fluyen, sino que se cortan, se interrumpen, vuelven con variaciones y recurrencias, para probar finalmente que la dificultad es el impulso mismo que lleva a la ficción a consumirse sin consumarse. Su novela es melancólica: ya no, pero sin embargo. Lo que ya no es posible, de todos modos sigue siendo el impulso que reconoce su límite y sin embargo persiste. Aníbal Jarkowski dispone las piezas de su novela dentro de una caja de cristal gélida y perfecta donde cada una de las ficciones está, para decirlo de algún modo, protegida por un mecanismo sutil de pequeños engranajes, frágiles pero no inestables ni imprevisibles. Frente a la fantasía desbocada, que no explica su lógica porque no admite que se la interrogue en esos términos (la novela de Ávalos Blacha es anarquista y no responde preguntas: te gusta o no te gusta y basta), Jarkowski respondió preguntas incluso antes de escribir su novela. Por eso, su relación con los materiales del imaginario pornográfico es tan exhaustiva como la de Chitarroni con la tradición literaria.
(Artículo completo en Punto de Vista, número 90, abril de 2008.)
|