noviembre-diciembre 2017, AÑO XI, Nº 64

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Ocho contratapas apócrifas para Las siete maravillosas antologías  contemporáneas
Las siete maravillosas antologías contemporáneas, de Pablo Natale, Córdoba, Nudista, 2017.

1. Contratapa para Las siete maravillosas antologías contemporáneas

Antes que un inventario de opciones posibles o variaciones lúdicas, Las siete maravillosas antologías contemporáneas parecerían, en una primera impresión, y desde la fuerza del determinante que encabeza el título, un ejercicio de recuento acerca de lo disponible en la poesía argentina –se entiende: en términos de contemporaneidad antes que en términos históricos–, una suerte de estado de la cuestión poético. Lo que quiero decir es que el libro de Pablo Natale no sólo puede leerse como un posicionamiento en relación a la poesía actual sino también, y fundamentalmente, como una lectura del campo poético del presente: ¿algo parecería estar agotándose? La dedicatoria general del libro agrega un elemento interesante: «Para todas esas benditas antologías». ¿Resuena irónicamente esa bendición? ¿Es de hartazgo o de alabanza? «No hay banda», nos recuerda Natale, vía David Lynch, en uno de los numerosos epígrafes del libro. Prosigue, de inmediato, Lynch: «it’s all recorded», todo está grabado. Como si la poesía actual estuviera atravesando un lapsus afónico; como si la escritura hubiera perdido, precisamente, su voz, y sólo pudiera limitarse al gesto antológico –el autor como antologador– ante la proliferación y multiplicación de voces semejantes, de parecidos y familiaridades. No digo que esto sea efectivamente así –vaya uno a saber cómo son las cosas–, digo que algo, en el libro de Natale, habilita ese pensamiento o convoca la posibilidad del interrogante, de la pregunta, de la duda. En la tapa, el autor aparece disfrazado de siete personajes variopintos. Hay un programa de escritura ahí: el de la parodia, el del humor. Quizás esto comparten tanto la parodia como la antología: que operan como cristalización de una serie determinada. En este sentido, el libro de Pablo Natale se para de guantes: ¿habrá que sentarse y repartir de nuevo? Antes de retrucar, vean, primero, todas las cartas de Natale. Aviso: está cargado.

 

2. Contratapa para la Antología de Íconos Contemporáneos

¡La poesía está triste! ¿Qué tendrá la poesía? Pero esperen: ¡no! ¡La poesía sonríe! ¡La poesía nos guiña un ojo! ¡La poesía nos ha mandado por inbox un corazón rosa! Al final de los versos de esta Antología de Íconos Contemporáneos, de Pablo Natale, suele aparecer un «emoticón», palabra sugestiva, producto de una contracción entre emoción e ícono. La cara representa, mejor que las palabras, los sentimientos humanos: es la hipótesis detrás de los emoticones. O peor aún: los sentimientos humanos se reducen a una simplificación iconográfica. Pero ¿quién quiere expresar sentimientos en un poema? ¿Quién escribiría un poema para expresar un sentimiento teniendo la última actualización de emoticones al día? O en todo caso: ¿es el poema un espacio de expresión de sentimientos? «¡Qué haríamos en este mundo/ sin nuestras simplonas/ emociones!», escribe Natale para rematar la serie. Las emociones quedan separadas por el corte, aisladas en ese verso final, aparte, en su propio mundo: toda la serie es una plataforma poética llena de caritas, guiños, bocas abiertas, grupos de WhatsApp o cadenas de mails. La poesía instala cuartel en ese registro contemporáneo pero no desde la burla o el desprestigio –«¡Salva a los que lloran!» dice Godard en Alphaville (1965)–, sino para desarticular el orden de lo decible desde ahí, aquello que estos medios y mediaciones permiten y prohíben decir a partir de sus propios formatos. Estás feliz o estás triste: en el intersticio, el poema, siempre indefinido, que viene a dialectizar, por suerte, la cuestión. Eso, eso, eso: ¡el medio es el mensaje! Que esta Antología de íconos contemporáneos, entonces, sirva como recordatorio poético de que soportes y dispositivos son, también, formadores estéticos y una de las usinas de las escrituras del presente.

 

3. Contratapa para la Antología del Cachalote Contemporáneo

¿Qué es un Cachalote?, se preguntarán algunos. Es un mamífero inmenso, parecido a una ballena: ¡el animal dentado más grande que existe! En esta Antología del Cachalote Contemporáneo, de Pablo Natale, el cachalote en persona vale por su grandiosa capacidad de transmutación: es la Política, es la Representación, la Mímesis, es el Poeta y la Poesía, es el Futuro, es una relación de pareja que flaquea, es el motor de Google que todo lo vincula –por eso también Cachalote puede ser un hotel en algún lugar remoto. Como Moby Dick, el cachalote es todo aquello que, a pesar de su enormidad animal, resulta escurridizo, difícil de apresar, o está constantemente escapando. El cachalote como la dificultad autorreferencial del poema o el fracaso de la escritura cifrado en una dolorosa verdad: «y es que hace siglos que no escribo una línea/ que me haga libre/ que hace cientos de años/ que no floto sobre las aguas/ como un animal enorme». Al poema sólo le queda como propulsión a chorro su capacidad alienada de reunir, de relacionar, de ir a la búsqueda de asociaciones por palabras sueltas: pasar de los mamíferos a los robots, del siglo XVIII a una «mesa común» donde dos se sientan con la mirada perdida. ¿Será esa la misma mirada perdida, absorta, tildada, de lo contemporáneo?

 

4. Contratapa para la Antología de la Inflación Contemporánea

«Esta inflación del signo “lenguaje” es la inflación del signo mismo, la inflación absoluta, la inflación como tal», escribe Jacques Derrida al comienzo de De la gramatología. Ya en su Filosofía del dinero, Georg Simmel hablaba del valor monetario como Saussure habla del valor en el sistema de la lengua. Pablo Natale, en su Antología de la Inflación Contemporánea, toca un punto neurálgico de la poesía argentina actual: el valor, precisamente. Desde Potlach, de Arturo Carrera, hasta Poesía civil, de Sergio Raimondi, la relación entre el dinero y las cosas tiene su propio lugar en las reflexiones poéticas. Quizás porque la poesía, antes que encargarse de la realidad, se encarga de los lenguajes que conectan los cuerpos con la realidad. La inflación implica, luego, una inestabilidad en el sistema de valores y relaciones entre las monedas y las cosas. Si el problema del capital es ya no el problema del consumo desmedido sino el problema de un resto inconsumible, la sarcástica solución poética es un lento mantra que reza: «mañana todo va a subir de significado/ malgastemos palabras/ hablemos sin parar». Con el manejo marcial de la ironía que caracteriza la escritura de Natale, resuena detrás de estos versos una especie de pregunta zen fundamental: ¿qué pasaría si dejáramos, al menos por un rato, de escribir?

 

5. Contratapa para la Antología normal de niños que hacen una Antología Contemporánea de poemas

«Encontrada entre las carpetas de un Centro Cívico cordobés», leemos en una nota al pie que precede esta antología de Pablo Natale. Betina Carrie, por ejemplo, escribe: «Un idioma nuevo/ un día voy a aprender/ un idioma nuevo/ será mi despedida y mi vacación». Alejandro Sebastián Campos Magallán, por su parte, pide poéticas disculpas: «Me comí la escarapela/ perdón». ¿Imitará Natale el registro infantil en cada caso o será verdad –porque se sabe que los niños escriben muy buena poesía– que encontró estos textos donde dice que los encontró? En esta duda, en la mismísima vacilación, se intuye como resonancia estética otra línea fuerte de la poesía argentina contemporánea: la de las escrituras infantiles, aniñadas o «ingenuas», en la fabulosa estela inaugurada por Belleza y Felicidad, con Fernanda Laguna a la cabeza. ¿Por qué son tan, tan pero tan buenos estos poemas infantiles? ¿Qué tiene un poeta-niño que no tenga un poeta-adulto? Quizás las niñas y niños de esta antología no están preocupados por escribir poesía sino por resolver una consigna, una tarea: por eso los poemas están desligados de todo carácter ceremonial, de toda pretensión de genialidad y solemnidad. Se llega al poema sin querer queriendo, con la gracia delicada, difícil y hermosa de lo espontáneo. Betina Carrie lo sintetiza así: «No me interesan las despedidas./ Firma: yo».

 

6. Contratapa para la Antología del ACV Contemporáneo

Antología del deceso jubilatorio y la defunción, en estos poemas de Pablo Natale asistimos al ACV de una generación. Ahí aparece, en uno de ellos, como protagonista, Kurt Cobain, revivido y exiliado en una remota cabaña de Kansas –¿será la misma cabaña en donde vive la simpática Dorothy de El mago de Oz?–, retirado, anónimo y sereno. Natale advierte, en esta serie, algo peculiar de nuestra curiosa cultura contemporánea: la moda no sólo atañe a la vestimenta, a la música, a la literatura, al arte. No: la moda también atañe a las enfermedades. Hay toda una sintomatología de época que es reproducida por la máquina social como modo de cohesión ciudadana. En una genial película de Brandon Cronenberg –hijo de David Cronenberg– llamada Antiviral (2012), las personas de un futuro distópico consumen las enfermedades de los famosos, a través de transfusiones sanguíneas que provienen directamente de sus cuerpos originales. De eso me acordé cuando leía el poema sobre las enfermedades mortales de los políticos, incluido en esta antología. Vuelve ese remate grunge del poema de Kurt y la desmemoria de esta afección que le hace escribir a Natale: «La vida se divide en tres actos./ Niñez, cansancio y:/ ¿cómo era?».

 

7. Contratapa para la Antología Contemporánea Turística de Mar Chiquita

Entre 1977 y 1981, las crecidas de la laguna Mar Chiquita obligaron a una reconfiguración territorial: este es el punto de partida geohistórico de esta Antología Contemporánea Turística de Mar Chiquita, de Pablo Natale. La escritura adquiere, de pronto, una motricidad líquida: crece y decrece, se expande y se contrae. Los versos parecen pulsaciones que traen a la orilla del poema restos heterogéneos: el eco de una película de Kitano, la música de los ochenta, capítulos de series, algunos nombres sueltos de poetas. Detrás de cada poema –o mejor dicho: por debajo de su oleaje, en su llanura abisal y subacuática– late aquella alegoría de partida: la del desplazamiento forzado, la reubicación geográfica, que acarrea como sedimento un consecuente replanteo afectivo. En este sentido, ese «mar falso» que aparece en los poemas de Natale convoca, como quería Marianne Moore, la figura de una tumba: engulle, traga, devora, conquista. Lo que queda en pie, lo que sale a flote es, como manotazo de ahogado, el poema.

 

8. Contratapa para la Antología del Remix literario Contemporáneo

El barco de Alejandra en clave de música electrónica; los poemas de amor de Neruda procesados por la cultura cibernética; un poema de Alfonsina Storni con las opciones ortográficas de las políticas de género; Girondo minado de referencias publicitarias o slogans autorales al final de cada verso. El Remix parece ser el género del presente por antonomasia: refritos, remakes, reescrituras, precuelas y secuelas. Nicolas Borriaud, en su libro Postproducción, escribe: «El DJ activa la historia de la música copiando/pegando trozos sonoros, poniendo en relación productos grabados». Natale hace lo suyo con la historia reciente de la poesía. Y no es casual, me parece, que esta Antología del Remix Contemporáneo sea la última, como si acá volviera a resonar ese enigmático e inquietante aforismo lynchiano: ¡No hay banda! ¡Todo está grabado! ¿Será el cover, o incluso el playback, el destino fatal de la poesía? ¿Todo terminará con el cover del cover del cover? Leyendo a Natale entendemos que no, que de ninguna manera, que inventar, imaginar y crear modulaciones personales y sonidos inéditos todavía es posible. Y aún más: es necesario. A la distancia, Natale, I salute you! Y espero que nos encontremos cara a cara para brindar y charlar, alguna vez.

 

(Actualización noviembre 2017 - febrero 2018/ BazarAmericano)

 

 




9 de julio 5769 - Mar del Plata - Buenos Aires
ISSN 2314-1646