Juana Bignozzi, poemas inéditos.
el viento del final del verano tarde en el amanecer
nadie sabe que una mujer que ha entrado en la vejez
vuelve a sentir vuelve a recibir el ramalazo del viento en la alta
noche
al mediodía podrá decir descubriéndose como
antes se ocultaba
a las 4 de la mañana había viento
ya a nadie desafía
sólo a la idea de la derrota
la luz de la edad
¿será ya para siempre el momento en que cae el día
y todavía no se encienden las luces?
¿será ya para siempre aquellos años en los
que la luz maternal era
la macilenta del comienzo del día
donde vos y yo
descoloridos y agotados cruzábamos una plaza?
aun en la vejez
en la miseria y en el final
como hija única encantada de haberlo sido
seré altanera y soberbia
me vestiré con los últimos centavos
con la lección de mi amiga distinguida
cuando estuvo en la mala
una blusa negra una pollera negra
nunca se darán cuenta de que es siempre la misma
invitaré con la carne que me fíe el carnicero
llenaré las botellas de buenos vinos que hubo en mi casa
con vino barato
nunca esperen el final
sólo lo verá el espejo de mi baño
ahora que tengo la edad de mi madre cuando escribí
una mujer de 60 años caminando erguida bajo la lluvia
me pregunto en la inconciencia de los años
qué hacía esa mujer que llamaba la atención
de su hija joven
iba de visita a casa de sus amigos llevaba un bizcochuelo
los hijos de inmigrantes siempre pensamos en la comida
me gustaría que alguien me mirara caminar
y dijera que aún estoy erguida
y aún tengo amigos para visitar
rodeada de creadores que oscilan
entre la jactancia y la humillación
no digo soberbia
porque es un pecado mayor de almas mayores
rodeada de treintañeros que se vuelven cuarentones cincuentones
Y se colocan en el umbral técnico de la vejez
suelo creer que me rodea gente a la que alguien contó una
historia
en la que no entraba la jerarquía del escenario
la nitidez de la palabra
ni la respuesta a la eterna pregunta
¿quién soy yo en este oficio
y en este mi espejo?
mientras mis colegas escriben los grandes versos de la poesía
argentina
yo hiervo chauchas ballina
señora me dijo el verdulero ni anchas ni finas pura manteca
también me dedico a otras alegrías la exposición
sobre las guerras del brigadier y su época
ni un alma mirando
afuera la gente pasea al sol en puerto madero
sin saber que en esa sala
los mapas las modas las costumbres
la magnífica sangre que pintó bernaldo
podrían explicarles quiénes son
y estamos sólo nosotros
entre ingenuos y snobs
casi todo me ha sido robado
pero la cocina y sus nobles productos y el viento de tormenta aún
sin desatar
entre la brutalidad de las nuevas costumbres sociales
y un cierto exceso de papel impreso
tengo yo también un exceso de propiedad
desde mi ventana
este viento de comienzos de la noche
y la cúpula del congreso
siguen siendo míos
De 2 a 5 de la mañana no duermo
cuando por desgracia estoy en mi cama a esa hora
no duermo
excelente momento
en el corazón de la noche
para escucharla
y escuchar sobre todo a los que se fueron
a los que no vuelven
a los que combato
nunca pienso en los amigos
jamás pensé sobre las cosas seguras
no escucho las maravillas del maestro rubén
no hay carruajes a veces hay un ascensor
pero recuerdo tanto
escenifico respuestas desprecios que ejerceré
pienso cómo luchar
espero el ruido del avión de las cinco y media de la mañana
me duermo como si fuera en los aviones que amé
y ya se han acabado
pienso que en ese silencio
alguien estará escribiendo la gran poesía de mi ciudad
escribiendo a solas como yo escribía en Saavedra
imagen oculta de esa muchacha que fui
ahora visita de la madrugada
pienso en esa persona desconocida
luchando por salir de un universo de horizonte cerrado
y escribiendo escribiendo y con sus palabras
letra a letra ganando para siempre una guerra
en medio de mi furia y mi tristeza
vuelven para decirme
hasta cuándo resistirás
con esta poesía dura y guerrera
que mantiene el desconcierto aún en la vejez
ya nadie sabe de qué hablás
todo es una historia ignorada e indescifrable
y ya sólo enamora para siempre a ese fantasma
siempre se escribe para un fantasma
para una cuenta pendiente y oculta
para un fantasma íntimo y secreto
su presencia hace a los poetas
sola con él cruzaré esa última plaza vacía
si alguien tiene que ser después
si alguien tiene que tomar la antorcha la bandera la furia la palabra
después de una lucha otra lucha
después de mi certeza otra certeza
mitos reclamos voces de mujeres que no añoran la soledad
ese sueño de las pequeñoburguesas
ellas convocen la libertad la independencia e ignoran la voz autónoma
si el perro aúlla lo que ella calla
nunca supe si tenía un ángel a mi lado
y si estaba ha silenciado su violín
si tengo una ciudad a mis espaldas
y a mi lado lo que siempre quise
un testigo lúcido y solidario
que contempla el gesto de los que me sostienen
siempre tengo una mano lánguida y caída
para que alguien baje de su gloria y la bese
para que alguien me diga estoy aquí y detrás tu ciudad
y yo pueda derrumbarme sostenida en la vejez
en las calles que fueron el mejor escenario de mi vida
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