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Muy Silvestre,
gran Revueltas
Graciela Paraskevaídis
I.
Caminos 1
"Cuando
ciertas personas nos dicen que hemos encontrado el buen camino,
lo más probable es que vayamos mal encaminados. ¿Qué
entenderán por el camino del bien? Si se refieren a la clase
de música que se puede sintetizar en el "esto si que
es música" de todos los que sienten el agravio de lo
nuevo, entonces podemos considerarnos perdidos, pues no hay peor
fracaso que ser elogiado por los que están muy lejos de compartir
nuestras ideas y nuestros puntos de vista; o ellos se acercaron
a nosotros, lo que no es muy halagüeño, o sintieron
que nosotros nos acercábamos a ellos, lo que es decididamente
insufrible."
Nuestra música mexicana tiene todas las características
de esa pueril vanidad provinciana que se presenta a sus coterráneos
con trajes y maneras de la capital. Es música envuelta en
sedas importadas de los bulevares europeos, música hecha
a base de diminutivos empalagosos, tan alejada de la realidad dolorosa
y palpitante de las masas, como una recepción diplomática
o un aristocrático sarao. (Probablemente éste es el
buen camino, pues la música dura y fuerte, que no se pasea
en Rolls Royce sino que camina con los pies desnudos, no es del
agrado de los oídos civilizados y refinados de los salones
europeos.)
El grito plebeyo, fecundo en rebeldías, de un desarrapado
tiene más fuerza constructiva que un millón de "five
o'clock teas". (Pero éste ha de ser el mal camino. Desde
luego, un camino que no está asfaltado.)2
II.
Música para charlar
En el
ámbito de la música culta europea, el así llamado
nacionalismo tiene un común denominador referido no solo
a la búsqueda e incorporaci6n de elementos musicales identificatorios,
sino también a la natural fractura y al inherente enfrentamiento
con respecto a los modelos metropolitanos, Ilámense imperio
austro-húngaro en el caso de Bartok, o -en el siglo XIX simplemente
imperio de turno para Chopin, Musorgski, Smetana, Dvorák.
En América Latina el concepto corriente de "nacionalismo"
musical se identifica, muy a menudo, más bien con forzados
pantafonismos y artificiosos maquillajes regionalistas (en general,
exitosos en los centros imperiales), que alternan con gestos ingenuos
(bienintencionados) o con burdos envoltorios (sinfonía beethoveniana
con plumajes indigenistas a la Chávez, barrocos devaneos
homenajeando a Bach como cuna del folclore universal a la Villa-Lobos),
que con una imperativa búsqueda radical de identidad musical.
Pero el otro nacionalismo (el sin comillas) -y a esta altura de
la historia de la música latinoamericana habría que
hablar realmente de dos enfoques de nacionalismo- es el que no quiere
ser turístico, sino bucear en las fuentes originales, no
quiere ser formalmente neoclásico, sino generar sus propias
y originales estructuras (las que surgirán de sus nuevos
contenidos). Es la otra música, la que se crea a sí
misma y no se avergüenza de ello, y la que corre los riesgos
que conlleva el querer defender su derecho a existir a partir de
opciones no epigonales. Como la de Silvestre Revueltas que, a partir
del espíritu de la Revolución Mexicana, las calaveras
de José Guadalupe Posada, los mariachis, los mercados, los
pescadores, la vida, la muerte, el humor y el drama, se constituye
en un monumental fresco sonoro de complejidades polirrítmicas,
de surprendentes y abruptos tratamientos armónicos, de fascinantes
timbres a inéditas estructuras.
III.
Itinerarios
A cincuenta
y un años de su muerte (5 de octubre de 1940), Revueltas
-vale la pena repetirlo- se ha afirmado como uno de los creadores
más notables, fuertes y originales de todo el continente
americano. Su corta, rebelde, intensa y fructífera
vida es ejemplo de lucha generosa y profunda. Pocas veces un apellido
fue tan honrado -y honró- a una persona como éste
de Revueltas, a Silvestre (nombre correspondiente al día
de su nacimiento, 31 de diciembre, último día del
último año del siglo XIX), y a sus hermanos, Rosaura
(destacada actriz, también del brechtiano Berliner Ensemble),
José (el descarnado escritor, que pasó la mitad de
su vida en la cárcel defendiendo sus ideales) y Fermín
(el pintor, integrante del removedor movimiento de la plástica
mexicana).
De humilde origen, Silvestre -con ese humor y esa ternura que contrapondrá
a su arrolladora personalidad, también en lo musical-, da
cuenta en sus Apuntes autobiográf'icos de sus primeros amores:
"EI cielo, el aqua y las montañas. Después vino
la música. (...) Más tarde, la música por dentro."
El primer contacto musical consciente, a los tres años, "fue
una orquestita de pueblo, que tocaba la serenata en la plaza".
Y luego, el sulfeo: "Recuerdo dolorosamente el sulfeo. A veces
las desafinaciones me costaron coscorrones poco musicales. Mis lágrimas
cayeron subre el Eslava. Leí libros de viaje con lágrimas
y do-mi-do-sol." Luego vino el aprendizaje del violín.4
Pasó temporadas de estudio primero, y de trabajo como violinista
y director, después, en los Estados Unidos, donde no es casual
que se le encuentre vinculado al gran Edgar Varèse, siendo
miembro de la Pan American Association of Composers fundada por
este en 1928.5
Los últimos diez años de su vida (1930-1940) registran
una febril concentración creativa, que adquirirá cada
vez mayor peso y signficación. Es el México donde
también están Mella, Modotti, Trotski, Rivera, Kahlo
y donde el enfrentamiento irreconciliable y casi cotidiano con Chávez
es el ominoso ostinato que concluye en abrupta y definitiva ruptura
en 1935, minando y quebrando la salud física y mental de
Revueltas. "He tenido muchos maestros. Los mejores no tenían
título y sabían más que los otros."6
IV.
Esquinas
Después
de haber compuesto en 1936 su Homenaje a García Lorca,
bajo el impacto del asesinato del poeta, Revueltas viajó
a España presidiendo la delegación mexicana de la
Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), de la que
era secretario general. En Barcelona, Valencia y Madrid, el compositor
vivió y compartió la tragedia española y tuvo
oportunidad de presentar -entre otras- esta obra.
"Camaradas de México, amigos, hermanos de mi entrañable
pueblo, tan distante en este momento:
Yo quisiera Ilevar hasta lo hondo de vuestro anhelo, hasta lo íntimo
de vuestra esperanza, el dolor erguido y el heroísmo abierto
y luminoso de este pueblo español, hermano nuestro. Yo quisiera
hacer Ilegar hasta vuestro corazón leal, forjado también
en el dolor de nuestras luchas, todo el cariño, la admiración,
la ternura radiante que este pueblo siente por el vuestro, para
comprenderlo, para ayudarlo, para amarlo. Para construir juntos
el futuro limpio y alto de nuestros hijos. Para luchar juntos, denodadamente,
en las trincheras, en la cátedra, en el libro, en el poema,
contra la oscuridad que sepulta las conciencias; contra la muerte
que siembra cadáveres de niños y mujeres -muerte segura
y despiadada, al servicio de los poderosos sin vergüenza y
sin honra. Para cantar juntos el mismo himno de victoria, para blandir
juntos el mismo puño en alto contra el fascismo, la guerra,
la opresión, la negrura sin fondo y sin nombre de los asesinos
de pueblos; para caminar juntos de la mano por un sendero abierto
y nuevo; camino de trabajadores, camino de obreros, camino de constructores.
Esto quiero yo, y sé que eso queréis vosotros: los
honrados, los que lleváis el alma limpia, los que no estáis
corrompidos ni por el oro, ni por la palabra enlodada de los embaucadores
a sueldo, de los alcahuetes del capitalismo. Por eso me dirijo a
vosotros, desde este pueblo augusto de Madrid: Pueblo ejemplo. Pueblo
lección. Pueblo luz.
iSalud!"7.
V.
Sensemayá
Uno de
los más notables poemas del mulato Nicolás Guillén
(Sensemayá, perteneciente al volumen West Indies
Ltd. de 1934) inspiró -con homónimo título-
una de las más notables obras musicales de América
Latina. Revueltas hace su obra más acabada y más maestra
fascinado por este canto ritual para matar una culebra. La magia
hipnótica de Guillén se potencia en las estructuras
rítmicas de Revueltas.
i Mayombe-bombe-mayombé!
i Mayombe-bombe-mayombé!
i Mayombe-bombe-mayombé!
La culebra
tiene los ojos de vidrio;
la culebra viene y se enreda en un palo;
con sus ojos de vidrio, en un palo,
con sus ojos de vidrio,
La culebra camina sin patas;
la culebra se esconde en la yerba;
caminando se esconde en la yerba,
caminando sin patas.
i Mayombe-bombe-mayombé!
i Mayombe-bombe-mayombé!
i Mayombe-bombe-mayombé!
Tu le
das con el hacha y se muere:
idale ya!
iNo le des con el pie, que te muerde,
no le des con el pie, que se va!
Sensemayá,
la culebra
sensemayá.
Sensemayá, con sus ojos,
sensemayá.
Sensemayá, con su lengua,
sensemayá.
Sensemayá, con su boca,
sensemayá ...
La culebra
muerta no puede comer;
la culebra muerta no puede silbar;
no puede caminar
no puede correr!
La culebra muerta no puede mirar;
la culebra muerta no puede beber;
no puede respirar,
no puede morder!
¡Mayombe-bombe-mayombé!
Sensemayá, la culebra ...
Mayombe-bombe-mayombé!
Sensemayá no se mueve ...
iMayombe-bombe-mayombé!
¡Sensemayá, se murió!
De Sensemayá
hubo una primera versión para conjunto de cámara en
1937 y una segunda -y definitiva- en 1938. La plantilla orquestal
incluye dos flautines, dos flautas, dos oboes, un corno inglés,
un clarinete en mi bemol, dos clarinetes en si bemol, un clarinete
bajo, cuatro fagotes, cuatro cornos en fa cuatro trompetas en do,
tres trombones, una tuba, timbales, xilófono, claves, raspador,
calabaza, pequeño tambor indígena, bombo, un par de
tom-toms (agudo y grave), platillo suspendido, tam-tam, gong (con
dos alturas diferenciadas), glockenspiel, celesta, piano, violines
(primeros y segundos), violas, chelos y contrabajos.
Es la segunda -y ultima- vez que Revueltas recurre a una temática
no estrictamente mexicana (la primera es en el ya citado Homenaje
a García Lorca) como detonador creativo. Todas las otras
músicas instrumentales -para orquesta, para cuarteto de cuerdas,
para balé, para películas-, parten de una fuente común
nutrida esencialmente de una fuerte tradición popular propia,
recreada sin concesiones y sin edulcorantes..
Pero esto no significa que, por partir en este caso de una temática
afrocubana, Revueltas deje de lado lo que constituye el meollo de
su lenguaje expresivo-constructivo: las células rítmicas
reiterativas, transformadas en acumulación (vertical, por
adición de franjas tímbricas y rítmicas, y
horizontal, por variables de densidad en lo melódico y dinámico).
Todas sus obras ostentan distintivamente ese doble tratamiento:
uno rítmico-tímbrico de superposición y acumulación,
y otro -encastrado en éste, delineándose, generándose
u oponiéndose a éste- de tratamiento "melódico",
lineal, igualmente elaborado en franjas simultáneas y también
superpuestas entre sí.
Lo rítmico-reiterativo no emana del ostinato europeo, sino
directamente del gesto mágico y ritual que caracteriza muchos
hechos musicales no europeos, por ejemplo los de extracción
africana o indígena. Y no pertenece -como aquél- a
un contexto definido previamente por una estructura armónica
regular y previsible (cuadratizada). El permanente, sutil y extático
proceso de aparición, transformación, desaparición
y sustitución de las células rítmicas, y la
complejidad real de sus polirritmias resultantes, se diferencia
precisamente del concepto habitual de ostinato tal como se lo entiende
y aplica a partir del barroco musical, en la no regularidad de su
presencia, convirtiéndose en esencial elemento estructurador,
en lugar de repetirse como fórmula o patrón de un
esquema previsible. Y éste es un error que se comete habitualmente,
cuando se pretende entender y definir propuestas como las de Revueltas
y otros latinoamericanos partiendo de los modelos de la historia
musical europea y de sus pautas, en lugar de partir del material
mismo y de su contexto geo-sociocultural.
Ese tratamiento -que también se halla presente, por ejemplo,
en las Rítmicas V y VI (1930) del cubano
Amadeo Roldán (1900-1939)-, está articulado en un
decurso "no discursivo" y organizado en torno a una yuxtaposición
de bloques (segmentos de diferente longitud, densidad, dinámica
y timbre), que evitan toda posibilidad de repetición textual
de ellos mismos, en virtud de ese permanente juego de aumento y
disminución de la densidad y dinámica de sus franjas
tímbricas, rítmicas y melódicas.
El compositor y estudioso estadounidense Peter Garland ha dedicado
un extenso ensayo en vías de edición -el primero tan
profundo y pormenorizado sobre Revueltas y su música hasta
el momento-, que será indispensable punto de referencia sobre
el tema.8 Garland señala, por ejemplo que:
1) el libro de Guillén al cual pertenece el poema en cuestión
está dedicado, entre otros, a Juan Marinello, el escritor
cubano que tiene una estrecha amistad con Revueltas. La primera
versión de la obra de Revueltas está, a su vez, dedicada
a Marinello y Guillén.
2) en varios momentos de la partitura de la primera versión
-base para la segunda- Revueltas escribió con lápiz
algunas palabras o fragmentos del texto debajo de los temas musicales
o de las secciones a las que se alude musicalmente:
i Mayombe-bombe-mayombé!
o
Sen-se-ma-yá, sen-se-ma-yá o
La culebra tiene ojos de vidrio o
idale ya!
pero
tal vez más como guía interna que como traslación
textual, más como lectura poética interna que como
estricta musicalización rítmica o melódica.
Según Garland, en la segunda versión, esos elementos
musicales se han mantenido claramente asociados a la composición
musical del poema, tanto en la marcación de las secciones
como en los acentos y onomatopeyas relacionadas con los ritmos tímbricos
(o timbres rítmicos) de Revueltas, aunque, de los dos, el
más claro es el segundo. En todo caso, el primero se define
mejor en sus agregados y transformaciones sucesivas.
Precisamente
ese juego con la reiteración obsesiva -ritual, mágica-
de lo poético, es entendido por el compositor como la energía
generadora de toda la obra, expresado mediante el uso de diferentes
tipos de elementos reiterativos, que cesa -abruptamente- sobre el
final mismo de la obra,, a la muerte definitiva de la culebra. Los
elemento básicos con los que trabaja Revueltas -además
de los dos ya citados, y de uno casi permanente, solo interrumpido
en pocos momentos, conformado por un grupo de catorce semicorcheas
articuladas en tres grupos de cuatro-cuatro-seis que alternan los
sonidos re sostenido-mi en el clarinete bajo, con apoyos esporádicos
del segundo clarinete y/o de un fagot .
VI.
Ventanas
Wilhelm
Zobl, el compositor, musicólogo y percusionista austríaco,
recientemente fallecido,9 señala la influencia consciente
y directa de esta obra de Revueltas sobre el entramado rítmico
de su ária brasileira (1987) para piano. Considerando a Revueltas
uno de los primeros compositores en plantearse lo que él
define como composición rítmica integral- ,Zobl10
señala cada una de las etapas de su relación con América
Latina, con las músicas y músicos particularmente
de Brasil, Bolivia, Uruguay y Argentina, a lo largo de un proceso
largo y penoso, a menudo también doloroso, que no está
determinado únicamente por criterios musicales. Luego de
una prolongada estancia en Brasil cuando niño, en el seno
de una familia perseguida por el nazismo, Zobl vuelve a tomar contacto
directo con Brasil y extiende su conocimiento a otros países
latinoamericanos a partir de 1980, en que se suceden sus viajes
y estadías por aquí. "El contacto con y el estudio
de ritmos de procedencia especialmente afroamericana, me ha Ilevado
en los últimos años al desarrollo de técnicas
compositivas y de formas de realización que he sintetizado
bajo el nombre de composición rítmica integral. Por
un lado, veo en ella una posibilidad de vencer anticuados conceptos
musicales eurocentristas que contradicen las actuales condiciones
de comunicación planetaria y, por otro, la posibilidad de
abrir la música a una cantidad de fenómenos culturales
que también atañen especialmente a nuestra propia
historia. [...] La composición rítmica integral se
refiere a los aspectos trascendentes entre ritmo, altura y duración,
y a ritmo, melodía y armonía. Las alturas pueden convertirse
en portadoras de ritmo, la melodía y la armonía pueden
-por encima de su determinante histórica- alcanzar nuevas
formas de expresión. Finalmente de la transposición
de modelos rítmicos puede surgir nuevas formas musicales."
La obra se plantea, además, una actitud crítica respecto
de Heitor Villa-Lobos, cuyo centenario de nacimiento se cumplía
precisamente en ese año (1987). La melodía de base
pertenece a la Bachiana Brasileira n° 5, y la pieza
Ileva el siguiente comentario: "ária brasileira es una
postal acústica que es devuelta al remitente. La melodía
del aria de Villa-Lobos está llena de ritmos brasileños,
pero sin Bach. Las fantasías de Villa-Lobos no existen en
Europa. Los europeos suenan con las mulatas en el carnaval y no
con Bach." La utilización de esta melodía, sin
modificación de sus alturas, es; distorsionada a través
de otras articulaciones rítmicas no previstas en el original,
y presentada sobre un bajo ostinato referido a un samba caçao,
para pasar "en forma gradual a la fórmula rítmica
central de Sensemayá [...]. La referencia a Revueltas
no es casualidad: él marcó en la década de
1930 la posición contraria al nacionalismo latinoamericano
cada vez más europeizado de Villa-Lobos. De este modelo rítmico,
Revueltas deriva todos los otros parámetros de la composici6n.
[...] La obra de Revueltas es uno de los ejemplos más tempranos
de composición rítmica".
Pareciera que Zobl -además de homenajear a Revueltas-, quisiera
revertir la presencia de los modelos de extracción europea
en la música culta de América Latina, con la inserción
de elementos latinoamericanos en ella. Una situación que,
por cierto, no es nueva y que -como el "nacionalismo"-
también presenta dos enfoques diferenciados en su intencionalidad
(¿Copland y Milhaud, o Bernd Alois Zimmermann?). La cita
-directa o indirecta- de elementos "ajenos", ¿resulta
recuerdo evocativo, símbolo respetuoso y homenajeante, o
-finalmente- otra sutil forma de apropiación neocolonial?
VI.
La noche de los mayas
Valgan
estas reflexiones como contribución a la memoria de Revueltas
y como rememoración de los quinientos años del bochornoso
(en)cubrimiento.
Notas
1.- Todos
los subtítulos corresponden a nombres de obras de Silvestre
Revueltas.
2.- Silvestre Revueltas, marzo de 1937. Citado par José Revueltas
en: Carlos Íntimas y otros escritos de Siluestre Revueltas,
México FCE, 1966.
3.- En: Silvestre Revueltas por él mismo. Recopilación
de Rosaura Revueltas. México, Era, 1989.
4.- Al parecer, el instrumento más prestigioso y frecuentado
entre los compositores de esa generación, al que se dedican
-entre otros ilustres contemporáneos de Revueltas- el cubano
Amadeo Roldán y el uruguayo Eduardo Fabini.
5.- Pertenecían a esta asociación muchos de Ios creadores
de avanzada de ese momento, entre Ins que se mencionan a José
André, Aaron Copland, Acario Cotapes, Henry Cowell Ruth Crawford
Eduardo Fabini, Howard Hanson, Roy Harris, Charles Ives, Carlos
Chávez, Colin McPhee, Amadeo Roldán, Silvestre Revueltas
Dane Rudhyar, Carl Ruggles, Carlos Salzedo, William Gran Smith,
Adolph Weiss y Emerson Withorne. Hoy la lista sorprende sobre todo
con referencia a algunos nombres que luego se apartarán drásticamente
de Ios postulados de esta asociación, que promueve un mutuo
y mayor entendimiento de la música de las diferentes rpeúblicas
del continente y estimular a los compositores de estos países
en la creación de una música distintiva del continente.
6.- Silvestre Revueltas: "Apuntes autobiográficos",
en: Siluestre Revueltas por él mismo. Ya citado.
7.- Silvestre Revueltas: palabras pronunciadas a través de
Radio Madrid, el 13 de septiembre de 1937, en: Silvestre Revueltas
por él mismo. Ya citado.
8.- Peter Garland: Siluestre Revueltas. Mecanoscrito. 1987-1988.
9.- Viena, Austria, 19-I-1950; Hannover, Alemania, 21-III-1991.
10.- Wilhelm Zobl: "Realidad compositiva. Realidad del componer.
Notas sobre la confrontación con América Latina en
mi música Mecanoscrito de la ponencia presentada en el Simposio
Internacional Norte-Sur, Sur-Norte. Las culturas musicales del
mundo y su relación recíproca. Viena, abril 1988.
Traducción del austo-alemán de G.P.
(LULÚ
número 2, Noviembre de 1991) |