|
|
|
Dos o tres
apuntes acerca de Silvestre Revueltas
Coriún
Aharonián
Silvestre Revueltas
reúne en un solo cuerpo (y en un solo corazón, grande,
grandísimo) las mejores virtudes que anhelamos poder reunir
quienes peleamos día a día, en América Latina,
por ser mas responsables en nuestro papel social de creadores
de la Ilamada música culta.1 Esto nos obliga a establecer,
frente a nuestra conciencia, la constancia de nuestro homenaje
a su obra y a su ejemplo.2
Su
contexto histórico
Revueltas
pertenece a una especie de generación pionera que logra dar
un paso importantísimo en la América Latina neocolonial
post siglo XIX:
-abandonar airadamente el papel de entretenedores de salón
que les reservaba a los músicos nativos con formación
institucional la oligarquía criolla (y que adopta la burocracia
de la revolución institucionalizada);3
-ponerse al día respecto de los modelos metropolitanos -todavía
(y por un buen tiempo) inevitables como tales- y equipararse técnicamente
con los colegas compositores de la metrópoli;
-zambullirse en la realidad sociocultural propia y tomar conciencia
de los rasgos musicales de la identidad de la propia comunidad -y
aprender a amarlos- como forma de irse construyendo en tanto creador
no alienado, no colonial;
-exigirse a sí mismos, en una autocrítica implacable,
la construcción de contramodelos propios del continente mestizo,
que escapen a la repetición automática de rasgos de
lenguaje inherentes al proceso histórico europeo, como la
discursividad, como la permanente variación erigida en juicio
de valor,4 como el pensamiento vertical armónico-homofónico
inesquivable, como el horror al vacío del silencio, como
la cuadratura rítmico-métrica;
-y asumir un compromiso profundo, diario, hondamente afectivo, con
el hombre, con la humanidad entera, en la acepción más
seria de los conceptos de militancia y de lucha política.
Este contexto generacional es fundamental. El ignorarlo sistemáticamente
en la historiografía musical oficial no parece casual. Revueltas
no era un ingenuo aislado que hacía lo que hacía por
campesino mestizo y hombre tosco. Conviene señalar que las
figuras combativas de su generación (Acario Cotapos, Luciano
Gallet, Amadeo Roldán, Juan Carlos Paz, Alejandro García
Caturla, y también los hermanos mayores Eduardo Fabini y
Carlos Isamitt) -y aun las no combativas (Heitor VillaLobos, Carlos
Chávez)- solían estar bien informados acerca de lo
que ocurría alrededor, a pesar del mutuo aislamiento impuesto
por la forzada balcanización de la América Latina
neocolonial. Y bien conectados con las figuras más combativas
del norte de América (Varèse, Cowell, quizá
también Ives).6
Contra lo que se cree habitualmente, la información se da
tanto respecto de lo que hacían los colegas del continente7
como respecto de los centros europeos de vanguardia.8 El aislamiento
sí se da a partir de la Segunda Guerra Mundial. La generación
de esa segunda posguerra vivirá en general muy aislada, hasta
alrededor de 1960.
Por otro lado, la información de esas figuras pioneras de
las décadas de 1920 y 1930 no es solo musical: casi todos
ellos tienen una relación muy estrecha con creadores de vanguardia
de otras disciplinas artísticas lo cual da obviamente una
perspectiva más amplia a su quehacer. Y un mayor potencial
subversivo frente a lo establecido, que generalmente no sabrán
detectarlas dirigencias de izquierda pero sí las de derecha;
que conseguirán de algún modo silenciarlos, a casi
todos, hacia 1940. Lo cual explica también ese aislamiento
de los jóvenes que surgen en la posguerra.
Su
aporte creativo
La producción
de Revueltas es muy intensa y muy abundante a pesar del brevísimo
lapso en que surge: unas seis composiciones (por lo menos) antes
de 1930,9 y alrededor de cuarenta piezas autónomas entre
1930 y su muerte en 1940, a más de música para nueve
películas. Pero no es solo intensidad de trabajo y cantidad
de composiciones lo que cuenta, sino su exceptional dimensión
creativa. Esos tres factores por sí solos alcanzarían
para explicar el constante stress del compositor y su nunca resuelto
alcoholismo -con su secuela de internaciones en hospitales psiquiatricos,10
que en todo caso no interfirieron con su fiebre creativa.11
La monumental obra de Silvestre Revueltas puede ser valorada, entre
otros factores, por:
-a su extraordinaria fuerza expresiva general, su particular capacidad
de carga emotiva;
-su extraño poder de provocar a la vez Ilanto y alegría
-pero ambos profundos-, en una ética de la estética
(y una filosofía de la vida) muy cercana a la de su pueblo
y bastante lejana de la europea de los siglos recientes;
-su inteligencia para la opción de modelos estilísticos
y formales, y su sabiduría para deglutirlos y asimilarlos
sin tener necesidad de exhibir el conocimiento de ellos;
-su originalidad estructural, emparentada de algún modo con
las búsquedas de otros colegas latinoamericanos contemporáneos;
-su creatividad y fluencia tanto en lo horizontal (melódico)
como en lo vertical (armónico-contrapuntístico, para
nombrarlo de acuerdo con las categorías europeas -que no
son necesariamente las suyas-);
-su vivencia hondísima y entrañable de las expresiones
populares de su gente (no solo la patria chica, sino también
la patria grande latinoamericana), aun las consideradas como más
vulgares (o grotescas), aun los gestos aparentemente menores o insignificantes,
aun los detalles aparentemente secundarios (como los criterios de
afinación disidentes del metro patrón temperado),
y su inigualable capacidad para reflejarlas (o recogerlas en esencia)
en sus composiciones;
-su capacidad de ser vanguardia sin poner cara de tal;
-su amor (¿cómo diablos se las arregla para comunicarlo?);
-su humor.
Los
elementos de su lenguaje
Y puede
ser explicada en sus características constructivas y expresivas
a través de una serie de rasgos muy definidos, algunos de
los cuales -quizá los esenciales- podrían sintetizarse
así:
-frecuente uso de estructuras consistentes en la superposición
de estratos autónomos pero interdependientes en lo horizontal
y en la yuxtaposición de bloques expresivos sin continuidad
discursiva;
-ostinati o dibujos reiterativos establecidos como estratos sobre
los que se superponen otros estratos, a veces móviles y hasta
discursivos, y a veces también reiterativos;
-fuertes contrastes expresivos;
-intenso lirismo;
-inflexiones humorísticas y aun grotescas, pero tiernamente
grotescas;
-citas -reales o apócrifas- de las músicas populares
de su patria (la chica, la grande), sin temor por la aparición
descarnada -y quizás solo por ello sublimada-de lo cursi;
-comprensión -es más- de la importancia de lo cursi;
-interés o preferencia por algunos instrumentos -especialmente
los extremos representados por la tuba y el flautín- y por
determinadas texturas y timbres.
AIgunos
ejempIos
Hasta
ahora, el trabajo analítico más completo (al que también
hace referencia Graciela Paraskevaídis en su artículo)
es el ensayo de inminente aparición12 del estadounidense
Peter Garland, compositor, ensayista y, sobe todo, "militante
de la vida" como diría Mario Benedetti-.13
Un problema fundamental para lograr una visión de conjunto
verdadera es la escasez de buenas versiones editadas en fonogramas14
y -acentuando esto hasta lo absurdo- la casi imposibilidad de acceder
fácilmente a las pocas existentes.15
En el primer cuarteto de cuerdas (aparentemente de 1930) Revueltas
no logra todavía escapar, en el primer movimiento, a la colección
de gestos retóricos implícita, en el concepto dieciochesco
de cuarteto de cuerdas. Pero el segundo movimiento apunta francamente
hacia otro lenguaje, con un par delicioso de submovimientos contrastantes.
Enseguida despunta, Cuauhnáhuac (1930 ó 1930/1931,
según las fuentes),16 para orquesta, es un impresionante
salto al vacío. Los sonidos del mundo real circundante aparecen
en una estructura violentamente antidiscursiva y quebrada, en un
aquelarre de pueblo incivilizado del que nos hacemos partícipes
a poco de echar a andar.17 El segundo cuarteto (Magueyes,
probablemente 1931) rompe la previsibilidad posible desde el mismo
comienzo, pero -obra al fin del violinista de profesión que
Revueltas ha sido y sigue siendo- no logra despegarse del todo de
ciertos comportamientos "corporativos" de los cuartetos
de la tradición europea.
La canción Dúo para pato y canario (1931
ó1932, sobre texto de Carlos Barrera) es un muy bien construido
guiño latinoamericano hacia las vanguardias europeas, que
concentra en tres minutos humor, chanza, disparate, surrealisrno,
y violencia con carga dramática. Algo similar ocurre con
El tecolote y con Ranas (1931 ó 1937, sobre
textos de Daniel Castañeda), ambas ejemplares. O con Las
cinco horas (1938 ó 1939, sobre texto de Federico García
Lorca).
Ventanas
(1931 ó 1931/1932), para orquesta, plantea un tipo de violencia
más maquinista, más a la Fundición de acero
o a la Pacific 231, siempre desde este lado del océano. La
disfrutable Alcancias (1932) me resulta por ahora poco
clara en la perspectiva general; la olfateo como gran broma, pero
quien sabe. En todo caso, la estructuración por capas superpuestas
autónomas e interrelacionadas y el juego tímbrico,
van quedando en ella claramente definidos como opciones estilísticas.
Música de feria, su cuarto cuarteto (1932), es una
compacta joya, un logradísimo fresco, concentrado, de jolgorio,
de fiesta, de citas de gestos inherentes a las musicas populares
y a las formaciones instrumentales del país (mariachis incluidos,
terceras casi paralelas también), de finísima elaboración
tímbrica y textural, de riquísimo tejido polirrítmico
(pero polirrítmico de veras; no de semicorchea omnipresente).
De capas que se superponen y que repentinamente confluyen y repentinamente
vuelven a disociarse en ostinato y canto superpuesto, y nuevamente
confluyen, y más allá se abren en un ostinato a dos
(cuarta que se cierra en segunda menor, impasible) y pasan luego
a una homofonía de distanciamiento satiano, para ir a un
contrapunto de cuatro cantos de fuerte lirismo y volver a la homofonía
distanciada... y así, sin concesiones a la indiferencia.
Y con una fuertísima carga de alegría lindante paradojalmente
con el nudo en la garganta.
Colorines (1933), para pequeña orquesta, es una
deliciosa serie de breves movimientos que se emparenta sobre todo
con Cuauhnáhuac hacia atrás y que adelanta
el espíritu de varias excelencias por venir. Y entonces,
la nueva maravilla que deja sin aliento: Janitzio (1933),
para orquesta, un nuevo fresco donde la alegría desborda
y Ilora y se desparrama y rechina. Y se las arregla para enmarcar
un oasis de serenos juegos de contrapuntos a dos voces, prefigurados
en la temprana Canción para piano (datada 1930,
pero sospecho que bastante anterior). En el resto, se abren y cierran
ventanas sobre bullicios y fiestas populares estructurados en una
arquitectura de superposiciones, contra posiciones, yuxtaposiciones,
convergencias, homofonías y saltos abruptos, admirablemente
resueltos. En el octeto 8 x radio (también 1933)
la concepción general es parecida, pero el jolgorio es menos
agresivo, más distendido y hasta elegante, más contenido.
Caminos (1934 ó 1934/1936), para orquesta, es otro
tramo del recorrido iniciado con Cuauhnáhuac, nuevamente
brillante y muy divertido (parece un término pecaminoso cuando
se habla de música culta, ¿verdad?). Planos,
para pequeña orquesta, y su versión para gran orquesta
Danza geométrica (ambas de 1934), explora una expresividad
más sombría y referida menos explícitamente
a las músicas populares. El renacuajo paseador (1933
ó 1935 ó 1936) es tierno y juguetón. El brevísimo
Allegro (1935 o 1938) traslada al piano la arquitectura
de capas superpuestas que repentinamente confluyen y vuelven a independizarse
en canto(s) y ostinati, sobre una rítmica puntiaguda.
En 1936 Ilega el Homenaje a García Lorca, para pequeña
orquesta, una de las obras maestras del siglo y quizá lo
más conmocionante -que ya no emocionante (¡meramente
emocionante!)- de la producción de Revueltas. El solo de
trompeta que abre y cierra (atacando con un extrañante arpegio
del piano) el primer movimiento ("Baile") en un desgarrado
pero sobrísimo Ilanto, enmarca una fiesta popular (con la
fuerte referencia tímbrica y textural de dos violines y dos
trompetas y un contrabajo punteado -y con flautín y tuba,
más clarinete piccolo, trombón y piano-) de una fuerza
arrolladora, "desafinada", chillona, burlona, que se corta
abruptarnente. Nada más cercano a los emblemáticos
esqueletos bailarines de José Guadalupe Posada. El segundo
movimiento ("Duelo"), en el centro del cual los soplos
gritan su pena, es un largo ostinato, imperturbable, articulado
en grupos de cuatro corcheas, sobre el que una de las trompetas
canta quedamente. El replegamiento del ostinato al grito y su regreso
imperturbable hacen aun más fuerte este delicadísimo
anticipo minimista. El tercer movimiento ("Son"), es una
nueva fiesta, intensa, de rítmica entrecortada, una fiesta
que espanta la muerte fascista con la carcajada de la vida desbordante.
Una vez más, la alegría Ilega al nudo en la garganta.
¿Cuántos lo han podido hacer en la historia de la
música culta? ¿Cuantos tan limpiamente?
Los Tres sonetos (1938), para diez instrumentistas, constituyen
-luego del siniestro, salvaje, mágico y complejísimo
Sensemayá-18 una trilogía de introversión,
de contención, de sencillez, de delicadeza. Hay apenas una
exasperación, en medio del tercero, construido todo sobre
un bordón articulado, implacable.
Su música para películas, con un planteo de lenguaje
que adelanta respuestas a muchas preguntas -pero que los teóricos
del primer mundo suelen saltear en sus libros-, merece un estudio
separado, debidamente pormenorizado, y correlacionado obviamente
con el análisis de las imágenes. Varias obras orquestales
(Redes, Música para charlar, La noche
de los mayas) son suites de estas músicas para cine.
Itinerarios, su última obra terminada (1940, si bien el libro
compilado por Rosaura la sitúa hacia 1937), parece enmarcarse
-en su lenguaje- más en esta línea que en la de las
obras concebidas como piezas autónomas.
Las
posibles influencias
Mucho
se ha especulado acerca de las influencias que actuaron en la conformación
de la personalidad creativa de Revueltas -como es especialmente
habitual cuando de un compositor del tercer mundo se trata-. Y creo
que a menudo la especulación ha errado el tiro. Por ejemplo,
al emparentarlo con Igor Stravinski.19
Pienso que existe afinidad con Debussy,20 con Satie,21 con el Honegger
de Pacific 231 (no el neoclásico nostálgico), con
los compositores rusos anteriores y posteriores a la revolución
de 1917,22 probablemente con Bartók, y sin duda con Varèse.23
Quizás haya también influencia de algunos directores
de armas tomar, como Ansermet, Slonimsky, y hasta Stokovsky.
Y, naturalmente, como quedo planteado en la primera parte de este
artículo al hablarse del contexto generacional, está
la afinidad con los colegas latinoamericanos, la posible influencia
de algunos sobre Revueltas, y la segura interinfluencia can varios
de ellos (escúchese por ejemplo la Primera suite cubana,
de 1932, de Alejandro García Caturla).
Y el "espíritu de la época", que conviene
no olvidar que suele estar presente en lo que haga todo compositor
de veras.
Notas
1.- No
'académica' en todo caso, amigos musicólogos porteños.
Ser académico es un insulto para cualquier compositor que
se precie de tal, ya desde antes de la Revolución Francesa,
que inventó -o impuso-, suicidamente, el concepto de "conservatorio".
Les recomiendo leer, por ejemplo, a Berlioz, o a Wagner, o a Debussy,
o a Satie, o a Juan Carlos Paz, para empezar, ya que el contacto
con los compositores vivos les produce espanto.
2.- Un dato curioso -e íntimo- puede ilustrar mejor este
modo de sentir: El día de mí 50° cumpleaños
estaba yo -manes del destino- en Morelia, estado de Michoacán.
El auto-regalo para mi medio siglo consistió en un sencillo
acto simbólico de homenaje a Silvestre Revueltas: reuní
mis escasos fondos y fui hasta el lago de Pátzcuaro ("El
lago de Pátzcuaro es muy feo", escribía Revueltas),
hice allí una especie de peregrinación laica a la
isla Janitzio -hoy muy deturpada, es cierto, pero símbolos
son símbolos ("La posteridad agradecerá, sin
género de duda, estos esfuerzos pro-turismo", agregaba
él, en una homorística explicación de su Janitzio)-,
pasé por el poblado de Colorines, y visité solidariamente
una comunidad indígena p'urhépecha (o tarasa) rebelde
(Santa Fe de la Laguna) a orillas del mismo lago. Estoy seguro de
que Revueltas recibió mi guiño cómplice.
3.- "Se desprecia al músico, al pintor, al poeta, por
considerarlos como a los bufones que cabriolean en los banquetes
de los burócratas", escribe Revueltas a comienzos de
la década del 1930.
4.- Decía Mariano Etkin el 10 de abril de 1989 (en el Instituto
Goethe de Buenos Aires), tras citar a Kierkegaard: "Repetir
es la manera menos repetitiva de variar. O sea que la variación
es obtenida a través de la repetición y no redundantemente
a través de la misma variación, cosa que a su vez
puede redundar -cuando la variación es demasiado variada-
en repetición".
5.- Véase su hermosísima correspondencia con Angela
Acevedo, su tercera esposa (en varias recopilaciones de desparejo
nivel: Josh Revueltas [prólogo]: Cartas íntimas
y escritos de Silvestre Revueltas, México, Fondo de
Cultura Económica, 1966; Silvestre Revueltas: Epistolario,
México, UNAM, 1974; Radamés Giro, Juan Marinello y
otros: Imagen de Silvestre Revueltas, La Habana, Arte y
Literatura, 1980; Rosaura Revueltas [comp.]: Silvestre Revueltas
por él mismo, México, Era, 1989).
6.- La asociación de nombres del norte y del sur de América
resulta tan estrecha que -vaya esto por ejemplo- Anton Webern dirige
en 1932 en Viena un concierto con obras de Aaron Copland, Henry
Cowell, Carlos Chávez, Alejandro García Caturla, Charles
Ives, Wallingford Riegger, Carl Ruggles y Adolph Weiss. No se trata
de una casualidad, obviamente. En el caso de Revueltas, conviene
recordar que la década de 1920 significa para él una
serie de largas estadías como músico -lamentabiemente
casi nada documentadas- en los Estados Unidos, casi siempre en localidades
de provincia, pero al parecer con una comunicación relativamente
fluida con los centros de actividad artística de avanzada.
Revueltas ha conocido allí, en 1926, por ejemplo, Offrandes
de Varèse (según carta del arquitecto Ricardo Ortega,
amigo común de Revueltas y de Varèse), y en 1927 Varèse
conoce ya lo suficiente a Revuettas como para manifestar a terceros
(Lope Medina, Chávez, el propio Ortega) su interés
por él (otra carta de Ortega, ambas reproducidas en Silvestre
Revueltas por él mismo, ya citado). En 1928 Revueltas ya
es integrante de la Pan American Asscciation of Composers fundada
por Varèse.
7.- Las piezas sinfónicas Campo (1910/1922) y La
isla de los ceibos (1924/1926) de Eduardo Fabini son editadas
por la Victor Talking Machine Company en 1929 en Estados Unidos
y los dos discos (Victrola Red Seal) son distribuidos obviamente
por toda América Latina. En otro orden de cosas, en 1931
la Orquesta Sinfónica de México ejecuta dos veces
La rebambaramba (1928, un balé sobre texto de Alejo Carpentier)
de Amadeo Roldán, bajo las batutas alternadas de Chávez
y Revueltas (anotado por Zoila Gómez en su Amadeo Roldán,
La Habana, Arte y Literatura, 1977). Roldán, por
su parte, dirige en La Habana, en la década del 1930, obras
de los estadounidenses Hans Barth -un concierto para piano en cuartos
de tono-, John Alden Carpenter (cuyo Skyscraper-, es ejecutado con
'alboroto grandísimo' en México en 1928, según
Ricardo Ortega), Henry Cowell, George Gershwin, Howard Hanson, Charles
Ives, Wallingford Rieger, Adolph Weiss, el francés-estadounidense
Edgar Varèse, el canadiense Colin McPhee, el mexicano Revueltas,
el nicaragüense Luis Delgadillo, el uruguayo Fabini, los cubanos
José Ardévol, García Caturla, Ernesto Lecuona,
etcétera. Harold Gramatges (en Presencia de la revolución
en la música cubana, La Habana, Letras Cubanas,1983)
se refiere a 'su interés especial [de Roldán] por
aquellos compositores americanos que en su momento coincidían
con su posición como creador: Heitor Villa-Lobos, en Brasil;
Silvestre Revueltas, en México; Eduardo Fabini, en Uruguay;
Aaron Copland George Gershwin, Roy Harris y Henry Cowell, en los
Estados Unidos de América, para solo mencionar a algunos
de los ms connotados de la eépoca'. En otro orden de cosas,
todavía, Zoila Gómez señala "la fabulosa
correspondencia que sostenía (Roldán)] con Cowell,
Ives, Copland, Chávez, Revuettas, Villa-Lobos, Gershwin,
Stokovsky, Slonimsky, y con los cubanos [Garcia] Caturla y Carpentier'.
Roldán y García Caturla tenían seguramente
vinculación con Revueltas, por lo menos por el hecho de ser
intelectuales progresistas de dos países muy conectados (con
Guillen y Marinello de por medio) y por tener a Varèse como
amigo común.
8.- Satie es conocido y difundido antes en América Latina
que en Europa. Quizá por la simple razón de que los
editores acostumbraban enviar a los países coloniales (el
concepto todavía utilizado de 'los países de ultramar')
montones de cada partitura que publicaban, y es probable que éstas
se vendieran en esos países simplemente porque provenían
de la metrópoli. En todo caso, en Europa -y especialmente
en Francia- en general todavía se está por descubrir
a Satie. Es en Río de Janeiro que Milhaud es 'iniciado',
en 1917, a la música de Satie (que je connaissais alors
très imparfaitement) (Milhaud: Notes sans musique, Paris,
Julliard, 1949). Messieur agriculteur... compuesta en 1927 por García
Caturla, es una boutade con claras referencias a Satie (respecto
del propio Revueltas, véase la nota 21). La situación
colonial tiene, entonces sus aspectos curiosos: dado el flujo de
productos desde la metrópoli, Satie es en buena medida conocido
antes en la colonia que en la propia metrópoli. Quizá
Debussy también (véase la nota 20). Fuera de estos
dos fundamentales franceses, podemos detectar otras presencias significativas
que se asoman de algún modo en el quehacer creativo de los
jóvenes pioneros latinoamericanos de las décadas de
1920 y 1930. Por ejemplo: La fundición de acero (Zavod, 1926
ó 1927) del constructivista soviético Alexandr Mosólov
-mal visto por el estalinismo- es muy escuchado en los Estados Unidos
hacia fines de la década de 1920 y, aun después, es
muy probable que haya sido ampliamente difundido en disco. No poseo
constancia de que Revueltas lo hays dirigido, pero creo que Argeo
Quadri olfatea bien cuando lo 'empaqueta' en la década de
1950 -en un memorable disco Westminster- junto a dos obras del mexicano.
En todo caso, si consta que Roldán dirige en La Habana La
fundición de acero el 3 de marzo de 1938 (Loila Gómez,
ya citada). También dirige en esa década obras de,
entre otros, Albeniz, Borodin, Debussy, de Falla, Glazunov, Gliere,
Granados, Honegger (Pacific 231), Constant Lambert, Malipiero, Musorgski,
Henri Rabaud Ravel (Bolero, ambos conciertos para piano, La valse,
Le tombeau de Couperin, la segunda suite de Daphnis et Chloé,
la Rapsodia espanola, Alborada del gracioso), Rimski, Jean Rivier,
Schoenberg, Shostakovich, Stravinski y Turina.
9.- La investigación acerca de las composiciones de Revueltas
en esta etapa -y no solo en esta etapa- parece haber sido casi nula
hasta el presente. Acerca de la existencia de varias obras terminadas
de cierta solidez (varias para piano, Batik para orquesta,
una cuyo título incluye la palabra rábano, Elegía,
Tres pequeñas piezas para violín y cello)
antes de 1930 -por ahora su año cero compositivo- pueden
encontrarse referencias en la lista -escasa de datos- de principales
obras del libro de Rosaura o en el desprolijo catálago de
Juan Alvarez Coral (en Epistolario, ya citado), que las
mezcla indiscriminadamente con ejercicios de solfeo, y detectarse
buenos rastros en las cartas de Ricardo Ortega, Carlos Chávez
y el Hermano Louis Gazagne reproducidas en el mismo libro de Rosaura
(ver Silvestre Revueltas por él mismo, ya citado).
10.- "Los sanatorios son lugares para lucro de médicos
propietarios y vanidad y comodidad de deudos", escribe en su
diario desde el sanatorio en enero de 1939. "Para los enfermos
es un lugar donde sufrir más caramente y sin molestar a sus
familiares, que es lo principal."
11.- El doctor Manuel Falcón cuenta en 1985 a Rosaura Revueltas,
hermana de Silvestre, que "en una de eras estancias allí,
empezó a escribir su homenaje a Federico García Lorca".
12.- Soundings press, Santa Fe, Nueva México, Estados
Unidos. Los pedidos deben ser dirigidos a Frog Peak Music, Box A
36, Hanover, NH 03755, USA.
13.- Garland es el responsable de varias iniciativas "locas"
y nobles, entre ellas la de la primera edición de las partituras
de las composiciones para pianola del estadoundense-mexicano Conlon
Nancarrow.
14.- La mayor parte de las versiones de Sensemayá,
por ejemplo, son flojas (y algunas francamente malas). Algunas buenas
interpretaciones (como las del Ensemble Kontrapunkte de Viena bajo
la dirección de Peter Keuschng -y bajo la incitación
de Wilhelm Zobl-) no han sido editadas hasta la fecha. En la discografía
de Eduardo Contreras Soto publicada en Silvestre Revueltas por
él mismo se omiten un par de registros históricos
(los pianistas Jorge Zulueta y Alex Blin). Además, obviamente,
faltaa alguno posterior a su cierre (1938): el del violinista Jorge
Risi y la pianista Elida Gencarelli.
15.- No he podido escuchar hasta hoy ninguna pieza anterior a 1930,
y tampoco varias obras de las compuestas a partir de ese año:
Esquinas (1930 ó 1930/1931), Parián
(1934), las Tres pequeñas piezas serias (1938),
Troka (1938), algunas de las canciones, alguna de las músicas
para cine, y el inconcluso balé La coronela (1940).
16.- La datación de las composiciones de Revueltas no es
por el momento muy exacta. La numeración de los cuatro cuartetos
(y por ende su ordenamiento) no pertenece a Revueltas. Esta y la
estimación de las fechas de composición fue realizada
hace pocos años por Juan Arturo Brennan y los integrantes
del Cuarteto Latinoamericano. Da la impresión de que el que
ellos consideran tercero fuera anterior a los otros.
17.- "Antiguo hombre de Cuernavaca que significa junto al bosque",
explica Revueltas, entre paréntesis, en un comentario de
programa de 1933. Y continúa: "Música sugerida
por una palabra. / Música sin calles, sin árboles
y sin turistas, que puede sugerirlo todo o nada. / Cualquier camión
que no sea de Cuernavaca, puede Ilevar hasta la música sin
gran peligro. / En la partitura se usa un 'huéhuetl', como
medio de propaganda nacionalista. / El 'huéhuetl' está
pintado con los colores nacionales. A veces, algunos otros instrumentos
de la orquesta dicen cosas más nacionales; no hay que hacerles
caso, es propaganda anticapitalista' (reproducido por José
Antonio Alcaraz, "Rescate: escritos de Revueltas", en
la revista Tono, núm. 2, México, VIII-1982).
18.- Me remito al estudio de Graciela Paraskevaídis, en este
mismo número de la revista.
19.- La influencia de Stravinski sobre Revueltas es bastante discutible,
a pesar de la insistencia de algunos estudiosos. AI escucharlo,
siento a Revueltas más como anti-stravinskiano que como stravinskiano.
AI leerlo lo compruebo. Es él quien en 1933 escribe: "La
segunda Suite de Stravinsky es un ejemplo de música seria;
pretender to contrario seria restarle valor a su falta de seriedad.
Ademas es agr adable y confortante, como todo lo que va en contra
del prójimo' (reproducido por José Antonio Alcaraz,
ya citado). ¿No es suficiente testimonio de cómo veía
Revueltas a Stravinski? Véase, como complemento y aclaración,
su artículo 'Sobre la seriedad', reproducido en la compilación
de Rosaura Revueltas (Silvestre Revueltas por él mismo,
ya citado).
20.- Revueltas se descubre a sí mismo con una clara afinidad
debussiana ya antes de 1920 (ver el tercer fragmento -sin fecha-
de sus apuntes autobiográficos en Silvestre Revueltas por
él mismo, ya citado)
21.- En 1927, el ya citado arquitecto Ortega le escribe a Revueltas
en relación a la obra extraviada cuyo título incluía
la palabra rábano (véase la nota 9): "tanto el
título como la falta de compases huelen a Satie" (carta
en Silvestre Revueltas por él mismo, ya citado).
22.- Véase su interés por lo que ocurre en la Unión
Soviética ya en 1927 en su correspondencia con Jule Klarecy,
su primera esposa (en Silvestre Revueltas por él mismo, ya
citado). Y recuérdese su frustrado proyecto de Ilegar en
1937 hasta Moscú. Si puede servir como referencia, obsérvese
(en la nota 8) la cantidad de autores rusos pre y post 1917 en la
programación de Amadeo Roldán.
23.- La correspondencia con Ricardo Ortega demuestra que ambos amigos
compartían hacia 1926 una gran admiración -y hasta
pasión- por Varèse.
(LULÚ
número 2, Noviembre de 1991) |