|
|
|
Música
en el reino helado (entrevista a Francisco Kröpfl)
Oscar Edelstein
-¿Cuáles
son sus primeras experiencias con música a imagen?
-En 1958 fui contratado
por el Departamento de Actividades Culturales de la Universidad
de Buenos Aires para realizar una serie de investigaciones relacionadas
con la generación de sonido y su aplicación en la
música. Allí fundé, en ese mismo año,
el Estudio de Fonología Musical, que comenzó a desarrollar
sus tareas en el Laboratorio de Acústica de la Facultad
de Arquitectura. El Departamento de Actividades Culturales reunía
varias disciplinas artísticas. Entre ellas, estaba también
el Instituto de Cine dirigido por Aldo Persano. Nosotros ya habíamos
hecho algunas bandas sonoras para ese Instituto; recuerdo una
documental sobre un asentamiento indio, una para el Instituto
de Biología de la Facultad de Medicina y algunas otras,
institucionales, sobre distintas áreas de la Universidad.
En algún momento, Persano me sugirió realizar una
película artística partiendo de la filmación
de unos móviles muy lindos, muy bien diseñados por
un arquitecto y plástico de Rosario que se Ilamaba Mauro
Kunz. Kunz era sin dada un muy buen diseñador; y era un
hombre pequeño, refinado, muy parecido a Truffaut, según
recuerdo. Tan refinado era que terminó yéndose a
Londres. A este grupo se unió luego Ricardo Aronovich ese
gran cameraman argentino que fue el hizo la gran mayoría
de las películas del verdadero Truffaut, Yo lo había
conocido en una galería de arte,... en mi galería
de arte.
-Durante
la exposición de las vanguardias no figurativa, y sus extensas
posibilidades comerciales, me imagino.
-Claro,
lo conocí antes de inaugurar la galería de arte KRAYD
-iniciales de Kröpfl, Aguirre y Daniel- cuyo logotipo fue diseñado
por Tomás Maldonado. Esta galería era una muy buena
ilusión relacionada con la vanguardia no figurativa. Pensé
que al se nosotros los primeros en exponer no figuración
de una forma más o menos sistemática, habíamos
encontrado una manera de ganarnos la vida. Yo no quería hacerlo
con la música, creía que me iba perder, a prostituir;
por suerte, luego de fracasar con esta galería y terminar
fundidos con mi socio Zoltan Daniel, en 1955, comencé a dedicarme
enteramente a la música, enseñando armonía,
contrapunto, composición, etcétera.
-¿Y
la cámara de Truffaut?
-Aronovich
venía a la galería desde el comienzo, apenas colgamos
los primeros cuadros. Tengo todavía una foto donde él
sostiene uno de Tomás Maldonado.
El grupo que participó en la película funcionaba muy
bien. Lo importante era que todos queríamos producir un objeto
satisfactorio estética y formalmente.
-¿Comenzaron
la película por la música?
-Primero
se decidió filmar algunas tomas, 5 ó 6, de los móviles
de Mauro Kunz. Pedí que en esas tomas se cumplieran ciertas
condiciones, pensando ya en explotar algunas correspondencias entre
imagen y sonido sobre las cuales yo había estado trabajando.
Cuando Persano me comentó que íbamos a filmar objetos
abstractos en movimiento, me pareció oportuno sugerir, desde
el comienzo, algunas posibilidades entre las cuales se incluyeran,
por ejemplo, las diferencias de velocidad o distintas consideraciones
sobre la densidad de los objetos a filmar; o si el móvil
estaba compuesto por uno o más elementos, o también
la cantidad de elementos que componían la imagen. Por supuesto
que en ese momento también hice observaciones sobre los movimientos
regulares o no regulares, estables o inestables, etc. Mis sugerencias
tuvieron que ver con los movimientos de los objetos en el espacio.
Se les imprimía entonces el movimiento indicado y así
se los filmaba luego. Tenía yo por esa época muy armado
ese esquema de oposiciones: regularidad-irregularidad, continuidad-no
continuidad, homogeneidad-heterogeneidad. Ese esquema lo usaba ya
en mi música, sobre todo para diseñar las estructuras
de aquellas músicas electrónicas, pero también
para algunas obras instrumentales. Era un esquema de organización
al que llamaba "Análisis fenoménico de los parámetros"
y la posibilidad de aplicar el mismo principio por lo menos sugerir
algunos aspectos de esa metodología que yo venía utilizando
para aplicarla a los movimientos de los materiales a filmar; me
atraía mucho. Podía componer la música a partir
de esos movimientos, considerando desde la cantidad de objetos que
constituían un móvil hasta el uso de la percepción
global de cantidad (pocos, muchos o uno solo) y además manejar
otros conceptos generales, como velocidad o regularidad... Por otra
parte, durante la filmación a me di cuenta de que podían
iluminar de distintas formas a los móviles. Aronovich fue
trabajando con esto sobre las imágenes y así se incorporó
un parámetro más a la filmación. Quedaron después
un x número o de tomas; luego de desechar aquellas que obviamente
no servían, las seleccioné y agrupé según
ciertas categorías. En conversaciones sucesivas Ilegamos
a un acuerdo sobre el orden de esas tomas utilizando las ideas de
reiteración-recurrencia-cambio-densidad de cambio-cantidad
de cambio; es decir: magnitud de los cambios y otros términos
siempre relacionados con los niveles de organización que
yo utilizaba. Una vez hecho el montaje en el cual intervine, me
puse a componer la música partiendo de estas equivalencias.
Por ejemplo, como no había sonido estéreo en el cine,
el desplazamiento de un objeto de izquierda a derecha tenía
una correspondencia con el sonido en su forma o evolución
dinámica. Así, un crescendo-decrescendo en el sonido
se relacionaba con los barridos horizontales de la imagen, la luminosidad
se correspondía con el registro usado, o directamente con
algunos tipos de instrumentos y/o acciones de estos. Un Glockenspiel
y las cuerdas punteadas, por ejemplo, iban sobre imágenes
de mucha luz, en cambio, otros instrumentos con sonidos menos brillantes
o más graves quedaban relacionados con la menor cantidad
de luz. La irregularidad de los eventos musicales era considerada
y también tenía su correspondencia con el movimiento
de los objetos en la pantalla. Esas equivalencias me sirvieron para
organizar la música partiendo de un orden previo; es decir,
ya sabía dónde tenían que ocurrir ciertas acciones.
-¿Cuáles
eran !os instrumentos?
-Dos
guitarras eléctricas, piano (percutido y punteado), un Glockenspiel
grave y platillos. Era 1960 y yo ya trabajaba en música electrónica;
la posibilidad, entonces, de crear algunos sonidos que se asociaran
a los comportamientos de esta música, me interesaba. Usé
dos guitarras eléctricas -de las que no tenían caja
de resonancia-, pero cada una de ellas era tocada por dos intérpretes:
uno tocaba las cuerdas mientras el otro manejaba el volumen del
amplificador. En gran parte de la pieza había que rasguear
y luego, después del ataque, hacer el crescendo y/o el decrescendo
con el amplificador. Lograba así una polifonía de
dos estratos con estas dos guitarras eléctricas. El piano
era tocado normalmente y además punteado dentro de la caja
de resonancia. El piano punteado lo toco en la grabación
Carlos Roque Alsina y el piano normal, Lucía Maraca; una
de las guitarras, Jorge Panisch, un guitarrista también notable
de quien no he vuelto a saber nada, Ia otra, Miguel Angel Cherubito,
que vive hace mucho tiempo en España. El Glockenspiel grave
lo tocó Antonio Yepes y los platillos, Néstor Astuti.
Ese Glockenspiel lo usé ligeramente desafinado en relación
con el piano, para producir sensación de desfasamiento cuando
tocaban las mismas alturas. Estos comportamientos sirvieron para
las proyecciones de sombras de los objetos. El grupo instrumental
fue dirigido por Roberto Ruiz, un excelente director que trabajó
mucho en aquellos tiempos para la agrupación Nueva Música.
Ahora debía pensar en la técnica de composición
para el eficaz sincronismo entre música e imagen. Determine
que el pulso fuera de 60 la negra, es decir uno por segundo, y para
el modo de organizar el ritmo, utilicé las técnicas
que Stockhausen expone en su artículo "Así como
el tiempo pasa"; esto era trabajar con la idea de los "formantes
de tiempo" pero adaptando la complejidad a mis requerimientos,
usando un número reducido de formantes. Cada "formante"
es un valor de la serie de los armónicos; yo use valores
bajos y pocos elementos. AI usar la técnica de las fases
fundamentales, cada una de ellas subdivisible y organizable rítmicamente
en su interior por la serie subarmónica, el ritmo parte de
la suma de estos elementos básicos. Luego asigné determinados
porcentajes de esta proporción al silencio y al sonido, siempre
cuidando la relación con las imágenes. Esto me fue
útil cuando había pocos eventos y se podía
tener un control puntual; en cambio, cuando había 5 ó
6 eventos, esta relación entre imagen y sonido o música
era global. Cuando un conjunto móvil filmado usaba comportamientos
irregulares, a esto le correspondía un conjunto rítmico
que se comportaba de igual manera.
-¿Para
una película serial?
-La película
fue organizada, sin embargo, en forma intuitiva. Se tuvo en cuenta
una cierta curva de tensión decidiendo, por ejemplo, donde
se ponía la mayor irregularidad del movimiento interno, o
donde aparecía la zona de mayor luminosidad, etc. El esquema
total resultante del montaje se transfirió a la organización
musical, es decir que en vez de partir de una serie de tiempos,
yo comencé por la secuencia de imágenes y, a partir
de éstas, organicé grupos de fases fundamentales.
A estos grupos se los trataba rítmicamente según las
correspondencias que proponía el comportamiento de las imágenes.
-Sin
textos, ni palabras...
-No,
la película fue una pura experiencia plásticosonora,
sin textos o palabras y de diez minutos de duración. Se llamó
Dimensión, un título que para serte franco
nunca me pareció del todo adecuado, pues en todo caso tendría
que haberse Ilamado Multidimensiones en relación. Tuvo un
premio en el festival de Venecia, como película artística:
el "Bucraneo diBronzo" (el Craneo de Buey de Bronce).
Fue interesante, porque como músico pude intervenir en la
organización de las tomas, sugiriendo además los tipos
de ritmo impuestos a los móviles, luego intervenir en el
montaje y habiendo hecho esto, tener entonces muy claras las estructuras
o acciones que podía realizar musicalmente a partir de la
propuesta básica, que consistía en establecer una
correspondencia entre imagen y música partiendo de las dimensiones
de los objetos y sus movimientos en el espacio. De todas maneras,
la correspondencia no fue Ilevada a sus límites ya que se
pudo haber tratado una mayor cantidad de parámetros con esa
técnica, pero yo me dediqué sólo a los que
consideraba importantes; correspondencias a partir de categorías
abstractas: cualidades tímbricas (lo brillante se asocia
a lo agudo en registro y a lo metálico), su relación
con el registro, el movimiento o los desplazamientos relacionados
con la dinámica y el ritmo en sus categorías más
abstractas: regularidad-irregularidad, continuidad-no continuidad,
homogeneidad-heterogeneidad, etcétera.
-A partir
de estas observaciones seguramente se pudo aprender mucho sobre
el "potencial emotivo" de la música, la imagen
y sus principios de organización.
-Sí,
pero más allá del potencial emotivo de la música,
y más allá de las correspondencias que se establecen
a partir del movimiento -que sin duda connota a otros niveles-,
y a diferencia del uso corriente de la música en el cine,
donde las correspondencias exploradas son mas bien de tipo psicológico,
en esta película se trataron solamente las correspondencias
como categorías abstractas. Pienso que aquella idea sigue
siendo válida, claro que hoy podría abarcar mayor
complejidad, y otras dimensiones. Luego de esta experiencia continué
con los trabajos de técnicas audiovisuales y dicté
clases sobre correspondencia entre imagen y sonido, siempre en relación
con lo audiovisual. Cuando dirigía el Departamento de Música
Contemporánea en el CICMAT (Centro de Investigación
en Ciencia, Arte, Material y Tecnología), seguí pensando
y trabajando en las convergencias o divergencias que podían
establecerse entre imagen y sonido. A medida que fui incorporando
a mi música los conceptos de suspensividad-resolutividad,
convergencia-divergencia entre parámetros, me resultaban
atractivos los intentos de trasladarlos a otras áreas de
expresión o perceptivas. Me preocupe por clasificar los diferentes
órdenes de la nercepción en su funcionamiento.
-Veo
que vamos hacia un esquema de hielo, un flash en la oscuridad emotiva.
-Oscar
Masotta nos había pedido un audiovisual, muy experimental
y sobre la historieta Flash Gordon; esto lo hicimos para
el Instituto Di Tella en la Exposición Internacional de la
Historieta creo que en el año '68. A mí me interesaba
pacer un trabajo analítico sobre la transferencia de la historieta
al audiovisual, ya que tenían elementos en común (lo
estático en los cuadros, por ejemplo) y una diferencia fundamental:
el tiempo y su interrelación con la distribución en
el espacio de imagen. La historieta elegida fue En el reino
helado, con una hermosísima edición de los dibujos
originales del autor. Le hablé a Juan Carlos Indart para
que se uniera al proyecto. Tres imágenes posibles en tres
pantallas, ¿qué posibilidades de correspondencia tenían
al incorporarse a un proyecto audiovisual a partir de las semejanzas
y las diferencias?; o la simultaneidad y/o sucesión de las
imágenes, o el tiempo de permanencia de las imágenes
con el ritmo consiguiente provocado por la alternancia o el pasaje
de una a otra. Sin duda era un lindo tema y me pareció que
este modo de tratarlo era más interesante que fragmentar
la imagen o trabajar la explosión audiovisual, con colores
y contrastes en los límites de la percepción, a otras
formas que estaban bastante transitadas en este tipo de montajes.
Finalmente decidimos reducir los textos a aquellos indispensables
y proyectarlos, en partes, como en una película muda. De
algún modo lo era. La idea era hacer una banda electrónica
que entonces se desdoblara. Allí estuve obligado a pensar
de otro modo en las posibles relaciones o funciones de la música
y la imagen. Tenía que resolver sonidos que fueran parte
de la imagen (un crash o un monstruo con el sonido adecuado, o una
máquina extraña con su sonido imaginario); después
estaban las acciones y su carácter (lo bélico, lo
tranquilo, los romances). También traté el sonido
en función de los procesos internos de los personajes, aquello
que podían estar sintiendo los personajes involucrados. El
sonido fue considerado, entonces, en tres niveles básicos:
1) Indicio, 2) Interior psicológico, 3) Ambientación
de acciones y lugares. (... la semiología ha desarrollado
numerosos esquemas alrededor de estos problemas).
Con
"El" oscilador de Reichembach
-Todo
esto lo desarrollé con un solo tipo de generación
de sonidos, partiendo del primer oscilador controlado por voltaje
que en ese año había desarrollado Fernando von Reichembach.
Esos tres niveles de relación del sonido con la imagen eran
importantes, pero estaba además el problema de su proyección
en el tiempo. Entonces: ¿cuántos tipos de acontecimientos,
temas o subtemas ocurrían dentro de la historieta?; o las
acciones, los diálogos relacionados con el tema central y
las situaciones fuera del tema central, por ejemplo el romance de
Flash con su novia de siempre, una situación cómica
frente a la dimensión épica del personaje. Otra decisión
fundamental fue la del tiempo mínimo que requerían
las imágenes y para ello las dividí en sintéticas
y analíticas. Sintéticas eran las que se entendían
en un minímo de tiempo, de forma tal que si uno les quería
dar un tiempo mayor que el de Augenblick (parpadeo) era
simplemente una decisión formal. Cuando en la imagen había,
por ejemplo, un personaje con un revolver en la mano, no era necesario
más de una fracción de segundo para comprenderla;
cuando teníamos, en cambio, cinco o siete personajes no convergentes
en la acción, esto obviamente necesitaba otro tiempo de exposición.
Realizamos entonces múltiples observaciones entre los asistentes,
un testeo aproximado para comprobar aquello que considerábamos
un tiempo mínimo indispensable para definir la duración.
El ritmo quedaba condicionado por este valor medio, al que se Ilegaba
cuando definíamos estas duraciones mínimas. Este audiovisual
se proyectó durante la Exposición Internacional de
la Historieta con un equipo automatizado que controlaba seis proyectores,
diseñado por Fernando von Reichembach. Años más
tarde fue exhibido durante bastante tiempo, en la sala audiovisual
del Museo Nacional de Bellas Artes y mediante otro notable equipo
de automatización, diseñado por Víctor de Zavalía.
La banda de sonido aún existe; yo la tengo a pesar de no
significar mucho por sí misma, pero las imágenes creo
que se perdieron, lamentablemente. La idea fue trabajar con muy
pocos elementos sonoros pero cumpliendo las múltiples funciones
que exigía la representación en las pantallas. En
un solo momento utilicé otro tipo de generación de
sonido: un fragmento de Diálogos ll, mi obra electrónica.
Fue para el momento de la falsa muerte de Flash Gordon; el texto
superpuesto decía: "Flash Gordon ha muerto", y
ahí estaban sus amigos, muy apenados, rodeándolo.
-Como
en el cine pero totalmente distinto...
-En el
cine, el movimiento de las dos dimensiones o contínuo, las
correspondencias son más sencillas de lograr y en la medida
en. que el tiempo transcurre dentro del proceso de la imagen y además
en el orden musical, las dificultades para establecer estas correspondencias
o el desarrollo de la forma son mucho menores. Uno se mueve con
un campo de analogías más completas, en cambio en
el audiovisual uno tiene que "mover" la imagen. En los
años '64 o '65 yo insistía con esto pues, en la medida
en que la música no marcara de alguna forma la entrada de
la imagen, no se obtenía la sensación de entrada,
de motivación en su aparición. Esto se ha generalizado
ahora en los videoclips o en los audiovisuales institucionales o
publicitarios que se realizan. Se usa música con pulsación
regular y siempre la imagen entra sobre uno de los tiempos fuertes.
El principio más general sería que la imagen debe
aparecer en alguno de los tiempos fuertes del compás.
Claro que hoy parece obvio, pero en aquella época no se tenía
conciencia de esto, ...la motivación de la aparición
de las imágenes a partir de la acentuación musical.
Música y cine
-Creo
que se han hecho muy pocos buenos trabajos en este sentido, y por
lo general estos están siempre vinculados a un gran creador.
En ese sentido me parece admirable el trabajo de Bergman con la
música; en Puerto, usaba una evocación fuerte
entre el estado de angustia de los personajes, relacionándolo
con el tipo de sonido que se presentaba en el momento de los conflictos
psicológicos. Recuerdo un tipo especial de sonido, una situación
muy conflictiva entre dos personajes que tiene como fondo el ruido
de las vajillas de la cocina. En otra película, el personaje
se tira al mar y se mata; se ve luego el mar, luego se oye un solo
grito de ave marina; se ve al personaje acostado en un hospital
y simultáneamente se escucha un rasguido de guitarra; dos
elementos puntuales que se requerían como efecto de adición
al problema del montaje. O en Noche de circo, el contrapunto
entre dos instrumentos mientras dos de los personajes caminan por
el circo, o el clarinete solo cuando el personaje está en
el teatro. Bueno, desde ya la gran experiencia de Alexander
Nevsky como ejemplo de organización puntual, y las
discusiones que hubo entre Eisenstein y Prokofiev... y claro, uno
se olvida, pero no hubo muchos buenos ejemplos.
-¿Y
en la Argentina?
-Los
realizadores cinematográficos argentinos tienen miedo de
los niveles que puede alcanzar el sonido. En las películas
de Torre Nilson, en aquellas con música de Juan Carlos Paz,
se pueden encontrar situaciones de diálogo donde la música
pudo haber estado más alto, siempre sin pasar el límite,
por supuesto, para que se entienda el diálogo, pero el miedo
de ser interferido por esa música hizo que Torre Nilson usara
niveles tan bajos, por momentos, que hacían perder a la música
su eficacia; y no fue así por lograr una situación
subliminal, sino para no provocar interferencias con el texto. Debo
decir también que me pareció fantástico que
Torre Nilson recurriera a Paz para aquellas películas que
se adaptaban a la estética de Paz ya que el no adaptó
nunca su modo de producción pues no violentaba su estilo;
Torre Nilson tuvo muy buen tino en elegirlo para aquellas obras
en donde había una tensión expresionista tan marcada,
y que funcionaba muy bien con la música de Paz .
... Hoy, ahora, me parece que sobre esta relación entre música
a imagen o música y cine, en general, ya no hay demasiada
búsqueda en el mundo.
(LULÚ
número 4, Noviembre de 1992) |