Guía
para no distinguir entre un círculo y una taza de café
Carmelo Saítta
La muerte del
compositor Cesar Franchisena ocurrió el primero de enero
de 1992. Había nacido en General Pinedo, Chaco, en 1923,
y realizado sus estudios principales con Teodoro Fuchs en Córdoba,
donde quedaría definitivamente radicado. Ocupó distintos
cargos docentes, entre ellos el de titular de Composición
en la Universidad de Córdoba, desde 1957; dirigió
y organizó conciertos de música contemporánea,
fundó y presidió la delegación cordobesa
de la Agrupación Nueva Música, compuso obras de
una extrema originalidad Entre las más importantes consignamos:
Variaciones tímbricas, Trayectorias,
Formales II (todas para orquesta sinfónica);
cámara: Cuarteto n° 1, Funciones
(trompeta y percusión), Psalmos Fidei
(voz y conjunto instrumental), Trío de las proporciones
(flauta, clarinete y piano), 5 Piezas (clarinete y piano),
4 Cánones estocásticos (flauta, y clarinete),
Tríptico (dos guitarras); para un instrumento:
Adagio (piano), Variaciones sobre un material
(piano), Dos versos a la memoria de D. Zipoli (órgano),
Condensaciones (órgano), Variaciones del
G (órgano), Dos sonatas (cello);
electrónicas y por computadora: Intermezzo, Tres
momentos mágicos, Horeb, Dúo
y Canticum. En el verano de 1989 pase con mi familia
unos días en la "Casa de Piedra" que junto al
lago "San Roque" construyó César. Allí,
todas las tardes, mate por medio, fui grabando la conversación
que ahora se publica. Quede como homenaje al amigo que se fue.
-Nací
en el año 1923 en un pueblito del Chaco, llamado General
Pinedo, situado en un lugar que se Ilamó primitivamente Campo
del Cielo. Un pueblito de unas 2000 almas. De repente se me despierta
la idea de seguir composición.
-¿A
que edad?
-Siendo
muy chico aún. Empecé estudiando violoncello, pero
tendía a crear cosas y con el instrumento me di cuenta de
la tremenda limitación de la sola intuición. Entonces
pedí permiso a mi padre para trasladarme a Córdoba,
donde estaba Teodoro Fuchs, director de la Sinfónica de Córdoba.
Estamos hablando de 1938-1939. Recién en el '40 me trasladé
a Córdoba y, desgraciadamente, después de hablar con
Fuchs para iniciar mis estudios tuve que volver al Chaco por un
problema de salud y volví en 1943 para estudiar con el directamente
composición. Fui prácticamente su único alumno
durante seis años. En el '48 terminó mi trabajo con
él y me pidió que hiciera una obra para demostrar
lo que había aprendido en esos años. Esa obra fue
el Concertino para piano y orquesta de cuerdas.
-¿Tuviste
la posibilidad de escuchar esa obra?
-Sí,
afortunadamente, gracias a los buenos oficios del que fuera director
preparador de la Sinfónica Nacional recién creada
(1952), Roberto Kinsky. La parte de piano la hizo Haydée
Yordano, muy bien realizada y estudiada. Fue para mí un regalo
impresionante de Kinsky, que apoyaba a la gente joven. El revisó
un poco la orquestación.
-¿Considerarías
a ésta como tu primera obra?
-Extrañamente,
con anterioridad a esta obra, tenía unos estudios previos,
como la obra para flauta y piano y otro trabajo para canto, clarinete
y piano.
-¿Los
escuchaste antes?
-No,
no los escuche más. Solo el año pasado. Escuché
la Suite para flauta y piano hecha por Claudia Diehl y
María Inés Caramello en piano.
-¿Es
decir que una obra del '48 la escuchaste recién en el '88?
-Sí,
pero fue muy lindo. También se hizo la otra obra, las Lamentaciones,
con Luis Pérez en canto.
-Contame
del Concertino.
-El
Concertino se estrena. Voy al estreno. Invito a Ginastera:
no va, no puede.
-¿Lo
conocías?
-Sí,
por intermedio de Fuchs. Entonces Fuchs me dice: "¿Lo
invito a Paz?" No maestro, no me animo. Yo sabía que
era una obra primera y que Paz ya estaba muy evolucionado técnicamente.
Sin embargo, mi sorpresa fue notable: al finalizar el concierto
se coloca al lado mío Juan Carlos Paz. Me felicita.
-¿No
lo conocías hasta ahí?
-Lo
conocía; muy poco, pero lo conocía. "Leí
en el diario y me arrimé", dijo. Me hizo observaciones
muy atinadas sobre la forma. Estuvimos charlando un rato. Salimos.
Saludo al director. Sale la pianista y digo: "La voy a acompañar
por lo menos al taxi", y Paz, con gran sorpresa, agarra un
ramo de flores y se lo acerca a la pianista en el momento en que
toma el taxi, que incluso Paz mismo había llamado. Un gesto
para mí impresionante. Nos quedamos charlando, se habrán
hecho las 4 de la mañana.
-¿Sobre
el concierto?
-No,
sobre las ideas en ese momento. Le hablaba de mi inclinación
hacia el expresionismo, hacia más allá de la bitonalidad
(o politonalidad) del Concertino. Me indicó algunos
libros, algunos artículos, sobre todo George Perle, un norteamericano
que había realizado nuevas ideas sobre el docetonalismo.
-¿Después
del Concertino?
-Bueno,
Paz me invita a ensayos en Nueva Música. Vuelvo a Córdoba.
-Luego
conocí a Mauricio Kagel y a Francisco Kröpfl, con quienes
tengo uno de esos contactos que Ilamaría existenciales, de
por vida, sobre todo con Francisco, gran amigo.
-Y Paz
se me arrima y dice que Nueva Música estaba a disposición
de mis trabajos, para estrenarlos. Por supuesto que Nueva Música
se convirtió en el estrado de mis obras. Lo que me acuerdo
de estrenos: Cuarteto de Cuerdas n°1 (mas o menos del
'54) del que tengo algunos recuerdos no muy agradables. Es la primera
obra en serie docetonal, en el sentido de la técnica, del
método. Otra obra es el Concierto para piano y orquesta que
nunca he escuchado. Son las dos obras ortodoxamente docetonales.
Después no quise saber nada más con el docetonalismo
y derive hacia otras tendencias.
-¿No
lo usaste más?
-No,
de esa forma no.
-Te
pregunto esto, porque me interesa lo que tiene que ver con la música
experimental. Algo que me llama la atención es el espíritu
de investigador. Sé de algunas experiencias con piano, algunas
experiencias electrónicas, como primer individuo en el país,
allá por el ´58. Pienso que todavía seguís
buscando.
-Sí,
tenés razón. Creo que en general es una época
así. Cada obra aporta nuevas ideas.
-Pero
no siempre es así.
-No,
exactamente. Quizá fue el medio en que yo estaba, un medio
muy solitario, peligrosamente solitario. Porque uno estando solo
no hace nada o se mueve un poco a los manotazos. Digo esto no solo
por el medio en sí, sino por la falta de comunicación
con el exterior. La radio de Córdoba en esa época
no podía aportar nada. Los discos y las partituras no entraban.
La primera partitura de bolsillo que tuve la hice pedir desde Buenos
Aires.
-Terminadas
esas obras paro para descansar. Esto fue en el '57-'58. Hasta que
encontré una veta que pensé que podía serme
de gran utilidad, donde sentí que podía hacer un aporte:
son las técnicas anamórficas. Es decir: un período
bitonal, docetonal, post docetonal. Las Tres piezas para piano -entre
el '54 y el '56- están realizadas con el modo pero no con
la técnica ni con el método. La forma de las tres
piezas y sobre todo la segunda, está dada per las alturas,
las intensidades y los toques.
-Hablemos
de esa obra. ¿Conocías los Modos de Valores e
Intensidades de Messiaen?
-No,
en absoluto. Fue una obra que me llevó un año y pico
terminarla. Con esta idea no hice más intentos. Fueron años
de sequedad. Empecé, por otro lado, los estudios de situaciones
no musicales que inmediatamente traté de aplicar a la música
en la obra Funciones para percusión, trompeta y
vibráfono (estrenada en Nueva Música.) Acá
empieza otra etapa, en 1960-1961. ¿Qué significado
tiene? El titulo "Funciones", no es un título.
(Come decía un crítico para un diario de Buenos Aires:
siempre los compositores actuales le ponen títulos raros
a las obras). No era un titulo raro. Yo estaba trabajando con rectas
y curvas de las cuales, a través de sus distintos puntos,
sacaba sonidos. Es decir, a través de un anamorfismo obtenía
sonidos y los trasladaba a un pentagrama de alturas. La idea de
las alturas me la dio Francisco Kröpfl sobre los instrumentos
de percusión y yo le agregué trompeta y vibráfono.
Lo de funciones significaba que el sonido estaba en función
de la altura. Me llevó bastante tiempo concretar esta idea.
La realización no fue estrictamente numérica, siempre
guardo un poco la intuición.
-Quiero
que marqués esto, porque parecería que entrás
en un terreno rayano con la matemática -eso no es música-
a pesar de que sabemos que la música ha estado ligada a la
matemática siempre.
-Claro,
evidentemente. Pero si se hace una cuestión muy rígida
o académica puede resultar un bodrio. La idea tiene que estar
entre una situación racional y una situación intuitiva.
Realmente el ser humano está siempre entre estos dos juegos.
Lo meramente racional, la idea, no alcanza. Lo meramente intuitivo,
tampoco. La unión puede llevar a una realización que
por lo menos Ilegue a convertirse en algo interesante. Yo la llamo
anamórfica a toda esta situación, una forma del pensamiento
puede llegar a convertirse en otra forma. Anamorfo significa de
igual forma, pero en realidad puede significar otra forma igual
a esta forma. Esa es l idea general.
-En
realidad hubo un período anterior a éste al que llamo
la música no temperada, es decir que no sea una altura a
través del temperamento o de una escala física; una
altura no puntual, alrededor de la cual puedan existir situaciones
sonoras. En donde no esté la altura muy fija puede estar
la intensidad y el toque. Pensé en el piano preparado, en
1955-1956. Llamé a Herbert Guide (que tocaba el fagot) para
que me realizara una sonorización que no fuera fija en el
fagot. La idea que tuvimos fue la siguiente: ejecutar sonidos pero
no con las posiciones normales, sino con posiciones falsas. Conseguimos
sonoridades no puntuales, no escalares. Así surgió
el fagot preparado.
-¿Por
que lo Ilamás preparado? Yo lo veo más cerca de las
nuevas técnicas instrumentales.
-En el
Trío había un piano preparado, un fagot que
se desarmaba y armaba en el escenario y el violín que tocaba
alturas no escalares, sonidos intermedios (lo que, si fuera posible,
se podría llamar microtonos). Esta obra la grabamos.
-¿Cómo
prepararon el piano?
-Era
simple. Busqué que no se desvirtuara el mecanismo del piano.
Las alturas estaban divididas en tres grandes regiones: grave, media
y aguda, en donde el pianista (en este caso yo) al ejecutar cualquier
sonido grave de un Do3 para abajo, hacía sonar toda la región
mediante una chapa entre el clavijero y el martillo. El martiIlo
percutía la chapa y ésta percutía las cuerdas.
-¿Conocías
las experiencias de Cage?
-Esta
obra la grabé y se la llevé a Paz en Buenos Aires
para que la estrenara en Nueva Música (la estrenamos con
un disco de pasta). Fue ahí cuando Paz me contó lo
que había hecho Cage. Esta preparación era bastante
más burda. El fagot (mediante el desarme y armado y las posiciones
falsas) tenía también tres regiones. A veces tocaba
solo con la punta del fagot produciendo un sonido muy agudo, un
deslizamiento. Los músicos estaban muy entusiasmados. La
obra fue percibida por la crítica muy libremente. Es importante
cuando alguien libremente escucha y dice lo que escucha, sobre todo
con algo que no es tradicional.
-Claro,
no tiene parámetros para juzgar...
-Surgen
situaciones muy graciosas...
-Después
hice las Variaciones para violín y piano preparado.
En realidad ésta es la primera de las dos obras. Después
dejé este tipo de experimentación y pasé a
otra cosa.
-Volviendo
sobre lo anamórfico, te cuento de la realización-
posterior, por supuesto, de otra obra como Trayectoria
para tres grupos orquestales que fue estrenada en Tucumán
con la Orquesta Sinfónica con Jorge Rotter como director.
Ahí comienzo con una nueva situación anamórfica
a partir de la teoría de grupos, llevada al campo musical,
dejando la libertad de la realización del anamorfismo.
-La
teoría de grupo consiste en una nueva forma de enumeración.
La concepción de la obra se basa en grupos de tres elementos.
-¿Cómo
aplicás esa teoría en música?
-Un
instrumento o un grupo de instrumentos realiza un grupo de tres
elementos con las operaciones de ese grupo. Otro grupo a otro instrumento
realiza otras operaciones. Se hace un contrapunto de realizaciones
numéricas de un grupo de tres elementos, a través
de operadores del grupo propiamente dicho. Esto involucra la interválica,
la intensidad, los toques, etcétera.
-Esto
parece una cosa abstracta, pero vos hablás de un grupo de
tres elementos y sus permutaciones: en el fondo un acorde es eso.
-Sí.
A través de esta operación del grupo de tres elementos
vuelvo a la consonancia. Dejo la disonancia definitivamente. Vuelvo
a rescatar, sin que esta sea funcional, la consonancia aislada en
el espacio y el tiempo. Vuelve a tener primacía en relación
con lo que antes había hecho. En la parte central de Trayectorias
actúa, separado de los tres grupos orquestales, un grupo
de percusión, que ejecuta a través de una cadena de
Matrices de Markov (lo que determina el desarrollo sonoro de los
instrumentos de percusión). Entra un poco, en cierta forma,
el azar, que aparece a partir de ese momento en varias de mis obras.
-¿Has
usado estas herramientas como elementos de análisis de obras
de otros autores?
-Sí.
La teoría del grupo de tres elementos me ha dado la oportunidad
de analizar el Op. 27 de Anton Webern, las Variaciones
para piano, y con gran sorpresa -sobre todo en el segundo movimiento
en donde se realiza a pie juntillas- Webern realiza a mi entender
una temporalización y una espacialización de un grupo
de tres elementos. El docetonalismo pasa a segundo plano. Esa es
la forma de la obra.
-Los
elementos que tomo del anamorfismo, de otras disciplinas mentales,
son aquellos cuya realización abstracta me sirve para la
nueva formulación musical. Mientras que las formulaciones
de otras disciplinas que no sean abstractas no sirven para la música.
Eso es lo que yo pienso.
-Creo
que las operaciones compositivas (porque la composición es
un sistema de sistemas sin duda) desde el siglo XII en adelante
y aun la obra gregoriana, son operaciones mentales, pero en serio,
como la operación de multiplicar. Habría que ver que
es una operación. Pienso que es una intención, es
decir, lo que realiza el espíritu sobre la materia, a través
de un compromiso con esa materia. La palabra "operación"
tiene aquí un significado mucho mas amplio y abstracto que
un operando como un signo de multiplicar y además como una
operación científica. Operar significa incidir sobre
la materia y sacarle un resultado. Así, se puede operar sobre
el sonido. Toda composición se realiza con leyes y axiomas.
No interesa que el compositor los conozca. Por ejemplo: las leyes
de tensión y distensión, sin las cuales no existe
la música, es una ley abstracta como toda ley.
-Sigamos
avanzando en el tiempo.
-Creo
que en todo pensar compositivo hay una situación regresiva.
Empecé a encontrar las consonancias y sus riquezas después
de una disonancia o la de una disonancia después de dos o
tres consonancias. Pienso que el compositor debe volver a encontrarse
con el sonido y sobre todo con relación al oyente. Toda música
es escrita para ser oída. Esto es viejo pero nos habíamos
olvidado un poco. Muy posteriormente, la realización de obras
con computadoras me ha hecho pensar mucho más sobre el sonido
en sí mismo y me he olvidado de todas las situaciones de
las que hemos hablado. Por ej.: el Horeb (significa Montaña
de Dios), que es una obra que hice hace poco y que fue estrenada
en el Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires. Esta obra intenta
una revalorización no solo de la consonancia sino también
de la melodía como elemento integrante de una situación
sonora. Es una relación entre el tema (en este caso del viejo
Testamento) y el sonido. Entonces esa conjunción o relación
entre la situación poética y el sonido conlleva una
regresión que hace que el sonido no sea un ente absolutamente
independiente del texto, sino que se relacione con él.
-¿Podrías
vincularlo a un movimiento neofigurativo?
-No,
es un recuperar la significación del texto, que se dirige
a todos los seres humanos con relación a un sonido que intenta
integrarse fundamentalmente a ese texto, con una realización
no personal, no mía, sino nuestra.
-Volvamos
atrás. Yo recibo por casualidad unas publicaciones alemanas
en lugar de una partitura, que se llamaban "La Música
Electrónica", lo que me sacó de lo que estaba
tratando de hacer. Después de enterarme de que se trataba,
se lo llevé a un ingeniero amigo, y realicé con él
algunas experiencias en el laboratorio. Pero tuve que dejar eso
y a través de un llamado de Franciso Kröpfl que ya estaba
trabajando en serio en Buenos Aires pude integrarme a su laboratorio
en la Facultad de Arquitectura y volver sobre la cosa más
seriamente. En realidad la primera obra con todos los cabales es
la que realicé en aquel estudio que dependía del CIGMAT,
en el Centro Cultural General San Martín, con el viejo Arp.
La obra era Tres momentos mágicos. Estábamos becados
por tres meses con la obligación de hacer una obra. Los últimos
quince días fueron de gran tensión. Yo no tenía
nada claro, simplemente tenía horas de grabación.
La lectura de Jung, de su experimentación, me hizo pensar
toda la tarde. Al otro día, cuando amanecí, ya tenía
una idea completa de la obra. Sin cortes de cinta hice todo el montaje
final, procesado con filtros en lo que Francisco me ayudó.
Esta obra tiene connivencias con lo mágico, con el encuentro
con Jung y con los medios electroacústicos. Aquí comienza
otro período que termina con mi encuentro con la computadora.
-Este
período tiene una continuidad, más allá de
que trabajes con medios electroacústicos o artísticos...
-Se
puede dividir en dos: el trabajo con sonido sintético por
medio de computadoras o lo que sea y el trabajo instrumental. Cada
una de estas vías lleva su propio pensamiento: el Horeb (que
no es el primer trabajo con computadoras sino que hay experiencias
previas) viene del pensamiento del cual ya hemos hablado, y el otro,
meramente acústico, tiene su propia situación compositiva.
Por ejemplo: el Trío para piano, flauta y clarinete
de 1987 consiste en una suerte de evento sonoro... del proceso en
ese momento o sección añadiéndole situaciones
de las que hemos hablado respecto de un tiempo y espacio topólogicos.
-¿Este
período de 1973 en adelante podrías caracterizarlo
por esta problemática de la topología?
-Sí.
-¿Querés
explicarlo?
-Si
los eventos no son conectados, si las vías de ejecución
no son conectadas entre sí, se pueden desarrollar tiempos
independientes, pero que en un espacio determinado llegan a ser
simultáneos. O sea, hay una simultaneidad que ya conocemos,
por ejemplo un acorde, pero hay una simultaneidad que no precisa
que en el instante se dé, sino que se dé en un espacio
determinado, y por no estar conectados existe una "simultaneidad"
más allá de lo simultáneo concebible. Esta
es la idea conductora del Trío. A veces el piano
hace de voz conductora y los otros dos instrumentos interactúan
topológicamente. Esto se ve mucho al final, donde el piano
realiza una situación sonora con tres elementos finitos y
opera con ellos. Es lo que habíamos hablado antes. El trabajo
tuvo muchas críticas bastante bien hechas. El pianista tiene
un rol muy importante. Es una obra que me gusta mucho.
-Si
yo tengo una idea y la puedo plasmar casi en su totalidad con el
sonido, tengo que sentir que he realizado algo. A veces no es tan
así, pero en este trabajo, sí: me siento contento
con la idea y la realización.
-Quería
volver a esta idea de la topología. ¿Está ligada
con la idea de la heterofonía de Ives de algún modo,
en donde coexisten varios planos con diferentes tonalidades?
-No.
Además en este aspecto yo no he llegado a una realización
cabal en esto de la topología.
-¿Esto
también es una idea anamorfósica?
-Sí,
totalmente. Dicen los que han estudiado el tema que un topólogo
es un señor que no sabe distinguir entre un círculo
y una taza de café. Hay que llevar esta idea al campo sonoro.
-¿Está
ligado con la idea de varios tiempos simultáneos?
-De
varios tiempos y espacios, pero no conectados. Por ejemplo: en todo
El arte de la Fuga hay una conexión entre las voces.
¿Cuál es la conexión? Lo lineal o lo espacial.
Evidentemente lo espacial, lo lineal se concreta en segunda instancia.
Lo que aglutina es el desarrollo tonal en el tiempo. Nada puede
estar desconectado.
-Estaba
pensando en cierta polifonía del siglo XII o XVII en donde
cada voz llevaba su propio texto y .su propia organización
temporal.
-Claro,
pero todavía hay una conexión de tipo poético.
Es difícil hacer pensar a tres instrumentistas que no tienen
nada que ver uno con otro.
-Es
difícil porque coexisten en un mismo ámbito espacial.
-En
el mismo evento.
-¿Esta
idea no funciona mejor en un medio como la computadora?
-En
eso estoy. Estoy trabajando con la idea de la topología y
la idea de las curvas fractales.
-Quiero
introducirme en una topología temporal. Se sabe mucho sobre
la topología espacial. Lo más avanzado de la física
puede pensar que el espacio no existe y sí una espacialización
de los eventos, de que el tiempo es difícil de ser comprendido
y que entonces puede existir una temporalización. Nosotros
jugamos con dos campos: una temporalización del espacio o
una espacialización del tiempo.
-Convengamos
que el ámbito de la música es básicamente un
ámbito temporal más allá de que uno tiende
a pesar que hay adelante, atrás, arriba y abajo.
-Pensemos
que hay una temporalización del espacio aunque puede haber
una espacialización del tiempo. Por ejemplo: en Debussy hay
una espacialización del tiempo, carga las tintas sobre el
espacio más que sobre el tiempo.
-¿Qué
quiere decir eso?
-Claro.
Por ejemplo: toda sección en donde exista solamente la ley
de paridad (que es uno de los procesos sin duda impresionísticos
o una de las técnicas más conspicuas) se da más
en el espacio que en el tiempo. El pensamiento se espacializa más
que temporaliza. Por ejemplo: en la Romanza para canto
y piano hay ocho compases dentro del mismo acorde. Hay una espacialización.
¿Qué corre en el tiempo? Sin duda.
-Vos
llamás espacios a la relación de alturas, al eje del
material.
-Sí,
en este caso armónico, en lo que hace a las tres dimensiones.
El acorde es tridimensional por naturaleza. Pero no puedo decir
que Schumann es más espacio que tiempo, es al revés.
En Bach el tiempo es lo fundamental, porque una fuga es 90% tempo
y 10% espacio. El contrapunto es una situación fundamentalmente
temporal.
-A mí
me cuesta pensar eso.
-La
melodía es una imagen del tiempo en música y la armonía
es más una imagen espacial. La segunda menor es la imagen
del tiempo por antonomasia: es deslizar en el menor espacio posible
un tiempo.
-Pero
¿qué queda para el ritmo, si decís que una
segunda menor es una medida de tiempo?
-Es
la imagen del tiempo. Es la posibilidad de comprensión de
nuestro cerebro de lo que es el tiempo. En Visiones siderales
se da la idea de cómo manejar una estructura solamente con
el intervalo. El intervalo cuadriculaba todo el espacio y el tiempo.
-Luego
de dejar el docetonalismo y antes de llegar a la música no
temperada, hay una pequeña obra: Treno para cinco instrumentos
(1954), en donde la serie no era de doce tonos sino de diez, o sea
dos escalas pentatónicas encimadas, la única forma
posible de hacerlo.
-Digamos
que en lo obra, a partir de este momento, hay una bifurcación:
por un lado, la experiencia electroacústica que termina con
la computadora, y por otro lado, la lutheria que se orienta al encuentro
de dos corrientes, la topológica (temporal) y las curvas
fractales.
-Un
anamorfismo muv claro ha sido la teoría de grupos.
-En
cierto mismo, siempre seguís con esta idea del anamorfismo.
-Sí,
de algún modo. Nunca quise ocuparme seriamente de un grupo
un más de tres elementos.
-Contame
un poco de tu experiencia con Juan Carlos Paz.
-El
encuentro con Paz fue una cosa bastante extraña porque era
bastante mayor que yo, y sin embargo desde el primer instante me
demostré mucha afectividad. Siempre me dijeron: es un hombre
seco, de muy poca comunicación, etc. Sin embargo no fue así.
Desde el primer instante me arrimé a él y me recibió
como un viejo, conocido y querido amigo y así yo lo he sentido.
Por ejemplo: yo iba a Buenos Aires y lo primero que hacia era ir
a su casa. Tocaba la puerta, aparecía él en persona
e incluso hasta dejaba de trabajar. Salíamos, tomabámos
café, etc. Así todos los días. El fue el que
me contó hacia el '51-'52 las experiencias de Schaeffer y
de su libro famoso. Prácticamente lo leímos juntos.
También conocí las experiencias de George Perle. Luego
leí artículos de Paz. Creo que ha sido para mí
el maestro, no tan directo en el sentido de, la enseñanza
personal, pero sí indirectamente y creo que lo ha sido para
muchos de nosotros. Era para mí un personaje muy respetable
y querido. Se me ha dado esa relación tan hermosa con él,
que es inolvidable. Nos escribíamos semanalmente.
-¿Tus
charlas con él gravitaron en tu obra?
-No
tanto. El era muy respetuoso de la línea de cada uno. Lo
que él cuidaba era la línea de conducta a seguir y
eso lo transmitía, y de eso hemos hablado siempre: del creador
frente al sonido de nuestro siglo. Ha sido señero para mí
sin que yo lo siga como técnica o conducta mental frente
al sonido. No lo olvides de que él era un antirromántico
por naturaleza, hablando de la estética. Cuando lo conocí
era muy reacio a Debussy.
-Fijate
que él dijo: yo fui frankiano, debussyano, después
shoenberguiano, y ahora amo a Debussy y a Varèse.
-El
era el maestro señero de la Argentina, lo es y lo seguirá
siendo, un primer hito de la evolución musical. Hay que destacar
que en Nueva Música, donde él no era nada más
que un asesor musical, sin embargo se había convertido para
nosotros, la gente más joven, en un verdadero guía.
-Además
del trabajo como compositor me gustaría que hablaras de la
tarea docente y de tus trabajos de investigación, es decir,
de tus métodos de análisis no convencionales.
-Voy
a comenzar con los trabajos de análisis. De la búsqueda
de herramientas para analizar. Sabés que en la música
del siglo XX (en la primera o segunda mitad), en las obras que he
analizado descubrí que no se realizan con la sola intuición,
sino que hay una estructura lógica que se sigue aunque el
compositor no lo diga (no tiene la obligación de hacerlo)
y que es difícil de encontrar. Las situaciones anamórficas
me han servido como herramientas de análisis. Por ejemplo:
el análisis más viejo que he hecho es el del Op. 27
de Anton Webern, en la década del '60. Comencé viendo
el comportamiento que da Webern a la serie. La serie era un elemento
generador de otras situaciones. La formulación serial manejaba
todo el quehacer sonoro. Los elementos sonoros se agrupan de a tres.
Es raro que haya una simultaneidad de más de tres sonidos.
En el sentido lineal hay siempre tres y en el vertical o armónico
no más de tres. Sin embargo, al consultar a una doctora en
Matemáticas, me indujo a pensar en dos elementos y con esa
idea volví a buscar la forma de tratamiento serial y me dio
el resultado justo: la serie se convierte en un grupo de dos elementos
¿cuáles son?, es decir ¿cuál es la serie
original?, ¿qué es la serie original con relación
al grupo 0 (sin elementos)? Dividí las cuatro formas tradicionales
de la serie en dos elementos: uno era elemento 0 y otro era elemento
1. El primer movimiento me dio bastante trabajo, pero lo notable
es que si operaba 0 + 1 tenia que dar 1, y 1 era una forma de la
serie que encajaba. El segundo movimiento, el Canon, es donde me
quedo y trabajo solo con elemento 0, no utilizo otra forma serial.
AI operarse con la serie original daba esta o su inversa. Lo interesante
es que trabaja también las alturas, las duraciones, las densidades
y los silencios con un grupo congruencia módulo 2 (de dos
elementos) Esto era temporal y espacialmente.
-¿Seguís
aplicando esta técnica?
-No,
porque es muy tedioso. Me llevó más de un año.
-Contame
de tu análisis de Debussy.
-Todo
el mundo cree que Debussy es un intuitivo nato. No, de acuerdo a
mi análisis están totalmente confundidos. Es tan tremendamente
estricto y ortodoxo con sus técnicas y herramientas de compositor
como lo es Webern. Ahí esta el genio. Una vez que le resulta
artístico, viable, cómodo, expresarse a través
de esa herramienta, la sistematizó (para mí), en distintos
momentos, por supuesto. Yo no lo analicé mucho, lo hice sobre
todo para las clases de armonía.
-¿El
análisis es tradicional?
-Sí.
La primera herramienta es la yuxtaposición. ¿Qué
es esto? No es algo tan simple. Cuando se hace yuxtaposición
he encontrado que hay simetrías especulares. Yo la llamé
la ley de paridad. Significa que si un acorde puede invertirse,
tomando un eje, da como resultado el acorde par de este. Pero si
a su vez vuelvo a invertir este acorde, es par del segundo y del
primero, y así podemos invertir grupos infinitos de pares.
Entre varios acordes no tengo necesidad de usar el primero, use
el séptimo, es indiferente, a pesar de que las relaciones
interválicas internas no sean las mismas. Siempre me acuerdo
del análisis de la Romanza para piano y canto de Debussy.
El tiene dos niveles (esto esta bastante estudiado), trabaja dos
líneas melódicas de tonalidad, hay dos formas de tonalización
melódica, en donde el bajo resulta ser una "técnica"
y la línea melódica resulta ser otra. Pero es por
el flujo, la direccionalidad sonora. Si el hace una tónica
(siempre con Iíneas muy difusas), en vez de usar esa tónica
usa su par, es decir la inversión especular.
-En
los 12 Estudios para piano, en el número 12 que
es de acordes a grandes distancias, trabaja con la ley de oposición.
Por ejemplo: si un acorde es (entre intervalos de tercera) mayor,
el acorde que sigue va a ser menor, por ley o por axioma, es decir
sistemáticamente por oposición. Y en las secciones
neutras (sería en B) trabaja todo con la misma interválica.
Esta sección dilata un pensamiento sin confundir lo que vino
con lo que va a venir. Esto es notable: forma y contenido son la
misma cosa.
-Después
están los análisis directamente anamórficos,
por ejemplo el de Herma de Xenakis, que requiere indispensablemente
una herramienta extramusical para su análisis. El dice que
hizo 24 operaciones con la teoría de conjuntos. Trabaja con
un universal que serían todos los sonidos del piano. En Músicas
formales analiza su obra, pero no dice como coloca los sonidos,
él habla fuera de la música, del tiempo musical. Cuenta
como va realizando las secciones. Dice: Nube de sonido 0,3, por
ejemplo. Esa es una densidad del uso de los sonidos en una cantidad
de espacio determinada y con una densidad de tantos sonidos por
minuto o por segundo. ¿Cómo lo distribuye? Según
mi análisis, a través de la Ley de Fenómenos
Raros. Distingue los sonidos fortísimos de los pianísimos,
hace dos elementos a distribuir, y llega a hacer cuatro. Para mí
el uso del azar ejecutado por Xenakis es el correcto. El azar necesita
de la absoluta equidad entre cada uno de los elementos. Si uno indica
que el instrumentista ejecute lo que quiera, eso no es azar.
-Hablame
de tu trabajo en la Universidad, que es para el músico un
trabajo importante: el de la docencia.
-El
único lugar que tenemos en cierta forma para poder vivir
un poco...
-¿Cómo
ves la situación, después de tantos años a
cargo de Ia cátedra de Composición en la Universidad
de Córdoba?
-Lo
difícil es encuadrar un proyecto para un curso, porque todos
los años entran veinte o treinta alumnos, de los cuales un
año quince son bastante parejos, el otro hay diez que no
saben nada, cinco que saben un poco más, etc. Lo primero
es captar un estado, un nivel. Pensemos en lo siguiente: un curso
entra, estoy frente al curso, tengo conciencia de que no puedo enseñar
a componer, no puedo introducirme y dar la cantidad suficiente de
impulsos creadores. Entonces ¿qué hago? Lo primero
es nivelar el curso, para lo cual es bueno decir las siguientes
palabras: '”Toda composición es un sistema de sistemas.
El gesto creador es vale de herramientas con las cuales incide en
la materia sonora”. Esto los hace reflexionar. Muchos de ellos
piensan que crear es simplemente intuir algo y realizarlo en un
papel; ¿desarrollar el pensamiento, la creación, no
existe?, ¿conocer la mejor herramienta para mi mejor expresión?
Cada uno de ellos debe expresarse solo como es él, pero debe
conocer, comprender y llevar adelante su idea con la mejor herramienta
posible, es decir debe encontrar la mejor forma de expresarse. Es
toda una búsqueda de ellos que una imposición de herramientas
de parte mía. Dejo que ellos se desarrollen.
-Esto
debería llevar a que existieran más compositores con
rasgos originales y sin embargo no es así.
-No,
exactamente, porque estamos frente a un iniciado, pero en tres años
de composición la persona está en condiciones de saber
con qué comodidad o dificultad se está expresando.
Cuando llegamos al final, él solo se está definiendo.
Ese es mi mejor planteo: que él se defina y no que yo lo
defina. Que no salgan treinta, veinte, quince "franchisenistas".
No se es original porque se quiera serlo, sino que es una búsqueda.
No sé si te acordás de un encuentro entre Beethoven
y un ejecutante de una obra primaria de él y éste
le dice: -Maestro, estamos ejecutando sus primeros tríos.
- No, en aquel tiempo no sabía componer, ahora recién
lo estoy sabiendo, dijo Beethoven refiriéndose a sus últimos
cuartetos y sonatas. Es un camino duro y largo. A mitad de ano hablo
personaImente con cada alumno y le digo: si tomamos este camino,
tiene tal, tal y tal cosa en contra. Componer significa poner con,
quiere decir que un pensamiento se desarrolla a través de
articulaciones diferentes. Después hay que ir reconociendo
cada una de las partes de has composiciones de distintos autores,
lo que se llama demostración, que es uno de los procedimientos
más importantes: presentar una obra, analizar el pensamiento
de su autor sin querer copiarlo. También desde el análisis
de las posibilidades que le dio el material que él mismo
presentó: -Ud. corrigió mal esto. - Pero Ud. no presentó
el material. Yo no hago nada más que corregir lo que está
en el material, la utilización de tal o cual material de
forma incompleta, no congruente, etc. A veces es difícil
la corrección. Tenemos que reconocer rápidamente lo
que está mal y lo que está bien.
-¿Se
puede decir en arte que algo está mal?
-Sí,
como no. Un desarrollo incompleto del pensamiento, o torcido, o
incongruente está mal y eso se ve con la incidencia en el
material. La demostración de los grandes maestros es lo mas
contundente que hay. El arte tiene una lógica de desarrollo
de una idea.
-¿Cuántos
años llevás en la Universidad enseñando composición?
-Prácticamente
35, 36 años.
-¿Cómo
ves al estudiante de composición actualmente? ¿Cuál
es el balance después de todos estos años?
-Cuando
comencé en la escuela de arte, en general los alumnos que
iniciaban seguían por simple inercia. Ahora veo una juventud
más consciente en el gesto creador y esto es bastante alentador.
Facilita la tarea.
-¿A
que lo atribuís?
-Incidir
en el medio constantemente ha hecho tomar conciencia de la carrera
que se quiere elegir. Eso antes no pasaba.
-¿Hay
gente joven con talento egresada de la camera?
-Sí,
hay. Podríamos hablar de uno de los casos más típicos:
por ejemplo Pedro Palacios. Se va a Europa hace tres años,
sin conocer nada ni tener nada por delante. AI año me escribe
una carta: había sacado un primer premio en París,
de compositores jóvenes. Me llenó de alegría
porque era un producto nuestro, tan nuestro que llego a la escuela
sabiendo escasamente la ubicación de los sonidos en el pentagrama.
Lo más lindo es que el año pasado recibí otra
carta en donde me cuenta de sus nuevas adquisiciones en distintas
ciudades de Europa. Dice que allá no estudió con nadie
más, intentaba hacerlo con Messiaen, Boulez, pero parece
que no se integra. Eso es un aliciente muy lindo... y hay otros.
Uno dirá: de 150, 200 egresados, que haya uno no es un gran
avance. Yo pienso que si lo es. ¿Cuántos egresados
habrá del conservatorio de París? Miles. ¿Cuántos
conocemos? Muy pocos.
-La
institución se hace cargo de una parte del problema, la otra
le corresponde al profesor y el alumno tiene a su cargo otra parte.
-Pienso
que el alumno tiene una parte más importante. Este chico
no es cordobés. Es un personaje absolutamente ajeno al medio
europeo.
-¿El
estado actual del país es favorable para el desarrollo de
la composición? ¿Da posibilidades a los jóvenes
compositores?
-Esto
se relaciona con el caso de Pedro Palacios. Aparentemente el triunfa
afuera cuando acá no lo pudo hacer.
-Pero
¿por qué los jóvenes emigran?
-El
país visto desde el interior, en este momento, en donde el
materialismo incide demasiado sobre el ser (sociedad de consumo)...
¿quién quiere consumir una obra realizada acá?
El argentino del interior vive pendiente de lo que viene de afuera.
Las sociedades de conciertos del interior prefieren pagar 50, 100
mil dólares a un conjunto instrumental que venga de afuera
y no distribuir ese dinero en 50 conciertos de 10 obras de gente
joven del propio lugar. Ester es una de las falencias fundamentales
del país.
-El compositor
ha cedido todos sus espacios sociales, se limita a hacer su obra
en su casa, no creando una conciencia de la necesidad de fomentarla.
-Claro,
la agrupación de compositores alrededor de sí mismos
es muy importante. Paz fue más que el compositor al que se
miraba, alguien que miraba al medio y dijo: es necesario que ponga
mi nombre al servicio de una evolución y mirá que
resultados maravillosos. Volviendo a la pregunta, en este medio
en que la gente mayor que dirige situaciones posibles de desarollo
y no las dirige teniendo en cuenta el medio porque existe una minusvalía:
no se hace cultura. Por supuesto tampoco hay que aislarse.
-Hablemos
de tus últimas obras. ¿Qué pasó después
del Horeb?
-Bueno,
el Horeb se basa en un relato del viejo Testamento. Yo
no quise hacer una descripción exacta sino una realización
poética de un texto (en el sentido del sonido).
-¿Programático?
-No
exactamente. Vos sabés que las conductas positivas no pueden
escapar de las eternas conductas compositivas que son pocas: o sos
programático, o sos abstracto, o sos evolutivo, o concreto,
etc. Hay muchos nombres pero en realidad las conductas son muy pocas.
Creo que la composición que es una obra de arte es absolutamente
independiente y no repetitiva incluso dentro del mismo autor. Pero
hay gente que hace tres obras que son una sola, por ejemplo: tres
obras con ritmo de malambo (que ya se han hecho), pero no ha evolucionado
la rítmica. No es Bartok, que sobre los ritmos populares
ha hecho maravillas.
-¿Te
interesa Bartok?
-Mucho.
Ese misterio de como meterse con el folklore sin serlo. Después
del Horeb hice el Trío para piano, clarinete
y flauta. ¿Cuál ha sido la intención? Posiblemente
el volver a enfrentar el sonido natural. ¿Cómo realizar
una forma? Sabes que soy muy apegado a la forma, no creo que ninguna
obra se haya realizado sin forma. Decir algo amorfo es decir algo
incomprensible. El Trío tiene como formulación
la realización de operaciones en tres elementos, lo que da
la forma, ¿qué es la forma? No es el ropaje exterior
de una creación. La forma no tiene preexistencia, es la realización
de un pensamiento. Esto sucede con el Trío, tiene
una macroforma (sistema de sistemas) que envuelve un pensamiento.
El piano es el elemento sonoro permanente, no así los otros
dos instrumentos. Fue pensado más pianísticamente
pero sin descuidar a los otros dos instrumentos. ¿Cuál
ha sido la forma armónica? Ha sido mucho más libre.
Por ejemplo: existen las formas armónicas que surgen de funciones,
las disonantes (con predominio de la disonancia), etc. Acá
el acorde conforma el elemento de un grupo de tres elementos casi
constantemente hace una suerte de motívica, en donde los
tres elementos, que operan entre sí van dando la motívica
formal del grupo de tres elementos. Cada uno de ellos es un acorde
típico o una simultaneidad típica.
-¿Después
del Trío?
-Hice
el Dúo para flauta y computadora el año pasado,
que fue pensado y dedicado a Claudia Diehl, una excelente flautista
y música. La operación que realiza la computadora,
la tiene que hacer la flauta, es una confrontación entre
el sonido sintético y el sonido acústico. La dificultad
es que la máquina no espera ni fracción de segundo,
tiene un rigor rítmico. La utilización del tiempo
para la flauta es diferente que para la computadora. Claudia lo
hizo bien.
-Después
hice el Canticum para computadora sola. Ahora tengo un
proyecto nuevo: ahondar con las situaciones topológicas y
las situaciones fractales.
(LULÚ
número 3, Abril de 1992) |