Antologías
de la revista LULÚ
En esta
sección, BazarAmericano propone pequeñas antologías
oblicuas, organizadas a partir de artículos editados en la
revista de teorías y técnicas musicales LULÚ,
cuyo primer número apareció en Buenos Aires en septiembre
de 1991.
LULÚ vino a llenar un lugar que, hasta el momento
de su aparición, había permanecido desierto. En ella,
confluían musicólogos y compositores, pero también,
por qué no, artistas plásticos y filósofos,
poetas y directores de cine. Era un lugar dedicado a la teoría,
el ensayo, la discusión, el análisis musical; que
no desdeñaba ni los distintos puntos de vista ni las ideas
provenientes de campos extra-musicales. Los temas abordados tal
vez puedan representarse, nunca sintetizarse, en los dossiers que
acompañaban a cada número: “Lulú
de Alban Berg”, “Silvestre Revueltas”, “Música
y Tecnología” y “Música y Cine”.
Su forma era lúcida. Su meta, la resistencia a lo inmediato.
Con sólo cuatro números, que aparecieron entre Septiembre
de 1991 y Noviembre de 1992, LULÚ sigue siendo una
excepción.
La dirigía Federico Monjeau, su Jefe de redacción
era Claudio Iriarte y el Consejo Editorial estaba formado por Omar
Corrado, Oscar Edelstein, Ernesto Epstein, Mariano Etkin, Carla
Fonseca, Gerardo Gandini, Francisco Kröpfl, Gustavo Mirabile,
Erik Oña, Juan Pablo Renzi y Carmelo Saitta. Colaboraban
asiduamente, entre otros, E. Buch, M. Calzón, C. E. Feiling,
R. Filippelli, E. Kleinman, O. Ledesma, L. Mames, G. Paraskevaídis,
G. Saavedra, etc.
Es necesario que espacios como LULÚ no sean olvidados.
Antologías
de la revista LULÚ
LULÚ
busca un lugar que ha permanecido algo desierto en la Argentina;
un lugar para la teoría, el ensayo, la discusión,
el análisis musical. Sin mayor riesgo de una mala generalización,
podría decirse que la producción musical, tanto local
como internacional, ha contado con una representación escrita
–literaria en sentido amplio- de segundo o tercer orden, como
es la crítica periodística. No es necesario extenderse
sobre el hecho de que la producción actual no tiene existencia
en tales crónicas.
Si bien la música, por naturaleza, se resiste a una traducción
al lenguaje articulado, condenarla al mundo del espectáculo
puede parecerse a excluirla del mundo de las ideas. Por cierto,
la música no opone resistencias a las ideas, tampoco a ideas
que provienen de otros campos; ni siquiera un universo tan aparentemente
específico como el musical se nutre de un solo tipo de experiencias.
Naturalmente, LULÚ no se dirige sólo a músicos;
como la música, no se dirige a nadie en particular.
Federico Monjeau
"Más allá del espectáculo" (fragmento),
LULÚ número 1, Septiembre de 1991
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