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Una
arpoximación al análisis y a la composición
del ritmo
Francisco
Kröpfl
A lo
largo de más de 25 años de práctica y enseñanza
de análisis musical, fui centrando mi atención de
manera creciente en el ritmo como factor esencial en la articulación
del discurso. En los cursos de análisis en la Universidad
de Buenos Aires o en el Departamento de Música de la Municipalidad
de Buenos Aires, otorgue un rol destacado a los procesos estructurales
relacionados con el acento, asumiendo que la acentuación
es decisiva en la comprensión del ritmo. Creo qua profundizar
la incidencia de diversos factores de acentuación se hace
más necesaria en obras contemporáneas cuya organización
no se asienta en centros de atracción tonal fuertes (aunque
pienso que los procesos de atracción tonal siempre existen
hasta cierto punto).
Por otra parte, corno compositor y docente dedicado a la música
contemporánea, me sentí a menudo incómodo con
el criterio analítico que le confiere a la métrica
el papel central en la regulación acentual cuando en muchos
casos es irrelevante para la percepción. En las músicas
donde la métrica y más aun, la pulsación desaparecen
como reguladores del tiempo, estableciéndose como señala
Boulez un temps lisse, un tiempo “liso" -no
pulsado- se hacen necesarios otros criterios para abordar la organización
del tiempo.
Por ello enfatice la importancia del acento agógico (entendido
como jerarquía acentual de un sonido de mayor duración)
y del acento tónico (jerarquía acentual de un intervalo
descendente o relación entre notas de distinta altura) en
la determinación de unidades rítmicas.
También consideré la repetición de una nota
por reiteración o recurrencia como relevante para la correcta
comprensión de un determinado fenómeno rítmico,
especialmente en músicas no tonales. Desde ya, este enfoque
siempre tiene presente el rol de la altura, su organización
melódica y armónica, y otros factores como la densidad,
el timbre, etcétera.
Estas y otras conclusiones me llevaron eventualmente a desarrollar
un método que utilizo tanto en la composición como
en el análisis.
Estas conclusiones son:
1. Que en la determinación de una unidad rítmica pueden
coincidir distintos factores acentuales tales como la métrica,
la dinámica, la agógica, etc., y que es su convergencia
o divergencia simultánea en la misma unidad rítmica
lo que determina la particularidad de dicho ritmo; así sea
inequívoco o ambiguo su carácter. La ambigüedad
esta en la naturaleza de la percepción y es crucial en relación
con las estructuras musicales.
2. Que hasta cierto punto es posible definir -al menos como hipótesis
de trabajo- un repertorio básico de unidades acentuales,
conjuntos mínimos o patrones de elementos fuertes y débiles
asociados, útiles para describir cualquier complejidad rítmica.
Llamo a estos conjuntos, prototipos acentuales.
3. Que los fenómenos de tensión-reposo a los que comúnmente
se alude con referencia a la experiencia musical, pueden, dentro
de un determinado código, asumir funciones suspensivas o
resolutivas. Por lo tanto, un ritmo de final acentuado será
resolutivo y uno de final no acentuado suspensivo.
4. Que hay dos campos distintos en la percepción del ritmo;
el que comprende intervalos de tiempo iguales, campo que denomino
uniforme, y el correspondiente a intervalos de tiempo desiguales,
que denomino campo no uniforme.
El primero está íntimamente ligado a la pulsación,
y por lo tan lo es cl eventual generador de la métrica; el
segundo da lugar al tiempo no pulsado, el llamado ritmo libre aunque
obviamente intervalos de tiempo no uniformes pueden estar también
organizados sobre una base pulsada
El repertorio de patrones acentuales que uso puede reducirse a tres
que considero generadores de los demás: fuerte-débil
(- U), débil-fuerte (U -), débil-fuerte-débil
(U - U). De estos patrones primarios derivo otros cuatro que considero
ampliaciones acentuales no contiguas y contiguas de los dos primeros:
más fuerte-débil-fuerte (´- U -), fuerte-débil-más
fuerte (- U ´-), más fuerte-fuerte-débil (´-
- U) y débil-fuerte-más fuerte (U - ´-). También
desde luego se derivan de aquéllos las ampliaciones de las
porciones débiles de un ritmo (anacrusa o desinencia).
Considero a todos estos fenómenos rítmicos simples.
Hablo de ritmos compuestos cuando aparecen una unidad más
de un elemento rítmico acentuado al cual están ligados
elementos débiles.
Procederé ahora a ejemplificar estos criterios analizando
dos obras contemporáneas. La primera es la segunda de las
Cinco piezas para cuarteto de cuerdas op . 5 de Anton Webern,
y la segunda es una de mis tres piezas para flauta sola llamadas
Improvisaciones.
Análisis
rítmico de la pieza N° 2 de las Cinco piezas para
cuarteto de cuerdas op. 5 (1909) de Anton Webern
La segunda
pieza del op. 5 de Webern es especialmente interesante para el análisis
rítmico, ya que utiliza pequeñas unidades rítmicas
y es muy clara en su evolución estructural.
La sensación de métrica en esta pieza es débil;
por ello, la estructura do las acentuaciones agógicas se
toma relevante.
Aquí Webern desarrolla una dialéctica entre dos grupos
básicos: el primero, "fuerte-débil" (- U)
y el segundo, "débil -fuerte" (U -). Estos grupos
están ampliados y reducidos a lo largo de la pieza en su
porción débil. Por otra parte mediante la ampliación
acentual dcl segundo grupo, se obtiene un tercer ritmo “fuerte-débil-fuerte”
(- U -). Siguiendo el desarrollo de la pieza podemos observar cómo,
desde la presentación inicial de ambos ritmos, el autor procede
a un transparente desarrollo de sus rasgos:
1. transfiriendo la anacrusa de con ampliaciones y reducciones de
la misma.
2. por ampliación acentual de (- U -). Este ritmo aparece
por primera vez en el comienzo del ostinato variado (compás
7, 2do. tiempo) y es inmediatamente transferido al desarrollo melódico
del 1er. violín (compás 7, 3er. tiempo). Este ritmo
se impone, culminando en el compás 11, 3er. tiempo, en el
final de la 3ra. sección, donde sustituye al ritmo original
"débil-fuerte-débil" con el que termina
la 1ra. sección (compás 3, 2do. tiempo).
La predominancia de este ritmo da lugar a un cambio del campo de
los ritmos suspensivo, ("fuerte-débil) al de los ritmos
resolutivos (“débil-fuerte", "fuerte-débil-fuerte").
Antes de analizar las secciones iniciales de mi pieza para flauta
sola, (2da. de las Improvisaciones), haré una síntesis
de mi propuesta metodológica de análisis rítmico.
Premisas
1. El
ritmo consiste en el agrupamiento de elementos no acentuados (es
decir débiles) en relación a elementos acentuados
(fuertes).
2. Las relaciones entre elementos acentuados y no acentuados generan
funciones resolutivas y suspensivas; suspensivas. cuando un ritmo
termina con un elemento no acentuado cuando termina con uno acentuado.
3. Estas funciones resultan de factores acentuales. Los dos principales
son: el acento posicional (por ubicación): un tipo de acento
congelado (de ubicación fija) que da origen a la métrica
y el acento agógico (o acento por duración). Los dos
secundarios son el acento dinámico (por intensidad) y el
acento tónico (por dirección melódica). Hay
otros factores adicionales como densidad, timbre, etcétera.
4. Los dos factores acentuales principales (el posicional y el agógico)
están fundamentados por dos formulaciones de la teoría
Gestalt (1).
El primero, con referencia a la jerarquía posicional, dice:
dada una secuencia de estímulos equidistantes la atención
tiende a favorecer el primero de la serie (es el caso de la pulsación
isocrónica). La segunda regla, señala con referencia
a la jerarquía determinada por la duración de un estímulo,
que la atención tiende a favorecer al estímulo cuya
duración excede adecuadamente al anterior o posterior (por
lo tanto al de mayor duración). Esto es verdad obviamente
si no aparecen otros factores que desvíen la atención.
En ambos casos está entendido implícitamente que la
atención favorece al estímulo acentuado. La ley de
simplicidad o pregnancia de la teoría de la Gestalt explica
cómo la percepción privilegia las relaciones derivadas
de proporciones simples. Se tiende generalmente a acentuar mentalmente
ciertos pulsos que determinan grupos binarios (dos o cuatro pulsaciones).
Por ejemplo este mecanismo explica la aparición de la métrica
(del compás).
5. El fenómeno rítmico resultante de los dos principales
factores de acentuación produce dos categorías de
experiencia rítmica que llamo campos de definición
rítmica: el campo uniforme, que se basa en la pulsación,
y el no uniforme que puede o no involucrarla. En este campo se genera
el ritmo libre cuando no hay pulso perceptible.
6. Para describir las unidades rítmicas separadas de los
factores acentuales que las definen, utilicé los clásicos
indicadores de la prosodia (débil: U, fuerte: -). Los patrones
acentuales básicos así descriptos se limitan a un
repertorio de unidades acentuales a partir de los cuales es posible
determinar cualquier patrón rítmico de mayor complejidad.
Es a estos patrones básicos a los que llamo prototipos acentuales.
– U/U -/U – U/´- U -/- U ´-/U - ´-/´-
- U.
7. Puede haber varios factores acentuales operando simultáneamente
en una unidad rítmica de manera convergente como divergente.
La aplicación de los prototipos acentuales facilita la descripción
y la explicación de sensaciones rítmicas complejas
provenientes de la acción divergente de varios factores simultáneos
de acentuación: acento métrico (es decir acentos posicionales
fijos o “congelados”), agógico, tónico,
sobre la misma unidad rítmica.
8. El uso de los prototipos acentuales no está limitado al
análisis de microformas rítmicas. Es también
útil en otros nivels formales: para estudiar por ejemplo
las relaciones acentuales entre segmentos intácticos.
2da.
de las tres Improvisaciones para flauta sola (1983) de
Francisco Kröpfl.
Empezaré
por mencionar las decisiones relativas a la forma que tome antes
de empezar a componer la pieza.
1. En cuanto al control de alturas evolucionaría desde un
campo diatónico a uno cromático mediante una suerte
de procedimiento modulatorio. Las dos estructuras principales de
la obra contienen ambas estos dos campos; el cromático sería
predominantemente resolutivo, podría decirse de naturaleza
cadencial. Para la organizacidn de las alturas empleé patrones
interválicos básicos que llamo "micromados"
(grupos interválicos de tres notas), que cubren todas las
relaciones interválicas posibles en el ámbito de los
doce grados cromáticos. En estas piezas utilicé su
combinación libre dentro de un plan general inicial.
2. Con respecto al ritmo, utilicé asimismo un procedimiento
modulatorio en un campo pulsado y uno no pulsado.
3. También preví el tipo de balance entre los campos
resolutivos y suspensivos (áreas con predominancia de grupos
de final acentuado o no acentuado).
4. El campo no pulsado sería lento y el pulsado rápido.
5. Habiendo decidido inicialmente utilizar únicamente dos
tipos de estructuras, sentí la necesidad de introducir una
tercera con función cadencial asociada indistintamente a
una u otra de las dos estructuras básicas. Esta 3er. estructura
tendería gradualmente a adquirir un espacio formal autónomo
y creciente.
6. La repetición de alturas y células rítmicas
sería formalmente relevante.
Una vez que la forma de la pieza fue concebida en términos
globales comencé directamente a escribir; por lo tanto el
presente análisis se basa en parte en los aspectos globales
establecidos comencé directamente a escribir; por lo tanto
el presente análisis se basa en parte en los aspectos globales
establecidos a priori pero también en el resultado de la
sintaxis producida a partir de una escritura relativamente libre.
Me limitaré únicamente a ls dos primeras secciones
de la pieza que muestran claramente las características de
las dos estructuras básicas hasta cierto punto el crecimiento
inicial de la estructura complementaria, que cobrará mayor
importancia más adelante. Utilizaré en este análisis
los nombres tradicionales de oración, frase, miembro de frase
y célula rítmica en el caso de unidades rítmicas,
para indicar la segmentación a distintos niveles sintácticos.
Primera sección
La primera
oración está formada por dos frases, siendo la segunda
una especie de contracción de la primera y subrdinada a ella.
La frase principal contiene tres unidades rítmicas, todas
ellas de finales no acentuados. Siendo sus duraciones decrecientes
dan lugar a jerarquías. El primer ritmo constituye el primer
miembro de frase y los otros dos, el segundo.
La repetición juega un papel muy importante aquí.
Según mi punto de vista, el factor que permite superar la
ambigüedad en cuanto al agrupamiento de los distintos elementos
es el eje del sol sostenido. Entre el primer grupo y el siguiente,
la duración de la primera nota y la longitud del silencio
que lo separa del segundo producen ambigüedad. El fa sostenido
tendería a unir el primero al segundo grupo si la repetición
del sol sostenido no constituyese un factor de separación.
Nótese que mientras el primer grupo esta constituido por
intervalos descendentes, los dos siguientes son ascendentes, dando
así un carácter suspensivo a la frase. La última
unidad rítmica, la más corta, al repetir las notas
de la precedente provoca un efecto cadencial y cierra de este modo
la frase. Es aquí donde aparece la estructura complementaria
con función cadencial por primera vez y en adelante irá
cobrando mayor importancia a través de sucesivas ampliaciones.
La frase subordinada siguiente tiene un carácter ligeramente
resolutivo del intervalo de tiempo entre el si y el fa sostenido
inicial (me parece sin embargo que la repetición del sol
sostenido es suficiente para definir el peso del acento inicial
de esta unidad rítmica y, por lo tanto, la naturaleza suspensiva
de la misma).
La frase subordinada siguiente es en cierta medida una extensión
de la primera así como una síntesis de la dirección
de toda la primera frase.
El fa sostenido cumple la misma función que cumple el sol
sostenido en la primer a frase. La siguiente unidad de tres elementos
puede considerar se una ampliación de la unidad conclusiva
do la frase anterior. Debido a que el valor inicial está
acentuado dinámicamente y por el efecto adicional de la articulación
y del intervalo de tiempo entre el último componente y el
primero de la oración siguiente, este es un ritmo de doble
acentuación (inicial y final).
Este ritmo está definido por el acento de mayor jerarquía
dando lugar en definitiva a un patrón rítmico fuerte-débil.
Segunda
sección
La diferencia
fundamental entre !as dos estructuras básicas de esta pieza
es que la primera se desarrolla en ritmo litre y la segunda se define
sobre una base claramente pulsada.
Aunque la existencia de pulsación permitiría en principio
establecer una métrica, preferí evitar este método
de representación para favorecer uno de mayor versatilidad.
En el la sostenido, el valor N° 12 de esta secuencia de duraciones
es una semicorchea insertada que altera la pulsación básica
a la manera del valor agregado utilizado por Messiaen.
La primera oración está formada nuevamente por una
frase principal y una subordinada. La principal contiene tres miembros.
El primero comprende una sola célula rítmica, agógicamcnte
débil/fuerte (final acentuado) mientras el tresillo funciona
como anacrusa. Este ritmo es acentualmente complejo debido a que
el acento dinámico sobre el primer elemento del grupo produce
un patrón acentual fuerte/débil en divergencia con
el acento agógico.
En esta estructura cumple la transición hacia un campo rítmico
resolutivo. Este es otro factor de diferenciación que caracteriza
la segunda sección.
Los dos miembros de la frase siguiente contienen ambos ritmos binarios
de final acentuado dentro de un campo uniforme. Es uniforme porque
los intervalos de tiempo entre todos los elementos son iguales;
la articulación, es decir la diferencia entre las duraciones
de los elementos de cada unidad rítmica, es lo que determina
aquí la estructura agógica.
La primera célula rítmica de la segunda frase, intencionalmente
temática, está formada por tres elementos definidos
dentro de un campo uniforme y el primero de ellos acentuado dinámicamente.
La frase concluye con un ritmo agógico resolutivo, produciendo
nuevamente una divergencia acentual entre los rasgos agógicos
y dinámicos.
En la primera frase, la repetición do la nota inicial "re"
es un factor adicional de divergencia en la constitución
rítmica del primer miembro y de los dos ritmos del segundo
ya que se opone al patrón acentual agógico acentuando
el elemento inicial de cada grupo (la repetición tiene siempre
un creciente efecto acentual).
Notas
1.- Siendo
el ritmo agrupamiento, es necesario tener presentes los factores
que contribuyen a unir o separar elementos o grupos. Para esto,
es útil recordar algunas leyes de la teoría de la
Gestalt. Cuatro serán suficientes:
-Ley de contigüidad: separación causada por lapsos de
tiempo, altura, intervalo, registro, intensidad, o tipos de articulación.
-Ley de similitud: asociación de elementos por factores tímbricos,
envolventes dinámicas, texturas, tipos de articulación,
etcétera.
- Ley de simplicidad o pregnancia: simplicidad de formas que consecuentemente
une a los elementos que la componen, relaciones de simetría,
proporciones simples, etcétera.
- Ley de hábito o experiencia: la exposición frecuente
a ciertos patrones privilegia su captación sobre otros y
reduce su grado de complejidad. Magnitudes de tiempo y memoria,
velocidad, diferencia y variedad juegan obviamente un rol decisivo
en el agrupamiento.
(LULÚ
número 1, Septiembre de 1991) |