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Reflexiones
sobre 6 eventos de Juan Carlos Paz
Omar Corrado
Entre
los escasos catálogos publicados de las obras musicales de
Juan Carlos Paz se cuenta el de Jacobo Romano, incluido en su libro
Vidas de Paz, de 1976.1 El mismo cobra significación por
el hecho de ser, hasta donde sabemos, el más reciente y el
inicio dado a conocer después de la muerte del compositor.
Este catálogo concluye con las obras compuestas o finalizadas
en 1964: Concreción 1964, Galaxia '64,
Música para piano y orquesta y Núcleos.
Sin embargo, en el archivo aun no clasificado de Paz hemos hallado
el manuscrito de una composición titulada 6 eventos, autografiada
en cada una de sus páginas y fechadas en 1972. Al ser este
el año de su deceso, es dable conjeturar que se trata efectivamente
de su último trabajo musical.
El interés que despierta esta partitura obedece a múltiples
razones. Desde el punto de vista documental, testimonia una actividad
en el campo de la creación musical que creíamos detenida
ocho años ante, período éste en el que Paz
se aboca a la revisión de su libro Introducción
a la música de nuestro tiempo, en vista a la segunda
edición (1971) y a la recopilación y ordenamiento
del material para Alturas, tensiones, ataques, intensidades, sus
memorias, cuyo primer volumen aparece en 1972. Esta partitura reviste
además una importancia particular desde el momento en que
por única vez el compositor utiliza una notación no
convencional, mediante la cual otorga un espacio preponderante a
los fenómenos de indeterminación y azar.
El objeto del presente trabajo as, por una parte, el de estudiar
6 eventos en su singularidad y en su solidaridad con el
desarrollo musical y conceptual del compositor y, por otra, el de
analizar las probables causas del desconocimiento o la exclusión
de esta obra, lo cual nos conducirá a reflexionar brevemente
sobre cuestiones relacionadas con el proceder musicológico.
La problemática de 6 eventos comienza desde su mismo
modo de existencia material. En efecto, Paz produce dos ejemplares
de la obra con un contenido visual idéntico y los mismos
títulos, mientras que la numeración de las piezas
varía sensiblemente de una versión a otra:
Versión
A: 1 2 3 4 5 6
Versión
B: 3 1 6 4 5 2
La existencia
de estas dos versiones -que llamamos convencionalmente A y B- incita
a pensar que el compositor autoriza cualquier ordenamiento formal
del material. Las sucesiones propuestas no serían sino dos
de las 720 posibilidades combinatorias que ofrece un conjunto de
seis elementos.
Cada una de las versiones consiste en seis hojas tamaño oficio,
con su número de orden escrito en letras en el ángulo
superior izquierdo (N° 1, 2, 3 4 y 6) o en el inferior izquierdo
(N° 5) y la firma del compositor, lugar, fecha y en algunos
casos título en el inferior derecho. Las piezas Ilevan los
siguientes nombres: TROZI-GRAMA, POLOPONISTE=IV,
VI, III, I, NUBLIAHAEK, FANX®
y MIKRO-REPT IV.
La partitura se presenta como un espacio en el que coexisten rasgos
provenientes de la notación tradicional con grafismos que
no remiten a código preestablecido alguno. Los fragmentos
de escritura tradicional que atraviesan la página en diversas
posiciones y sentidos reproducen gestos recurrentes en las obras
compuestas en 1964, según surge de la comparación
de las dos piezas de 6 eventos con fragmentos de Galaxia
'64, Núcleos y Concreción 1964.
Observamos las siguientes configuraciones comunes:
1. Secuencias rítmicas en aumentación o disminución
progresiva.
2. Diseños rítmicos irregulares, permanentemente interrumpidos
por silencios o sucesiones de puntos sonoros o diseños rápidos
que recorren los registros, comportando un alto grado de discontinuidad.
3. Reiteración de una fórmula meIódica homorrítmica.
4. Sonidos o acordes largamente tenidos, cuyos antecedentes manifiestos
son el re sostenido constante de Concrecion 1964, las armonías
estáticas de la orquesta en Música para piano
y orquesta y las situaciones similares de Galaxia´64.
5. Acordes percusivos que acentúan asimétricamente
una sucesión melódica.
6. Glissandi.
Estos fragmentos se ven constantemente relativizados en cuanto a
su interpretación por la doble indicación de clave
o bien por su ausencia en 6 eventos. Otros aspectos se
encuentran sumariamente señalados: intensidades y evolución
dinámica, tipo de "superficie" -sonido estático,
sonido vibrátil-, timbres -cuerdas, órgano Hammond,
ondas Martenot, percusión, coros, etc. Las letras mayúsculas
o números distribuidos en la página sugieren, leídos
desde nuestros hábitos analíticos, órdenes
en la sucesión o esquemas formales. Dichas referencias ven
debilitadas sus ya precarias posibilidades de decodificación
por la presencia insistente de signos de interrogación colocados
junto a ]as indicaciones mencionadas.
Los grafismos diversos que ocupan la mayor parte de la superficie
de la pagina fueron trazados con bolígrafo rojo y azul, con
lo cual se agrega una alternativa más a su hipotética
realización sonora. Los mismos pueden dar lugar a interpretaciones
analógicas, a lecturas arbitrarias, polisémicas, o
permanecer como "antimúsica" en la definición
que del término propone David Cope, en la que se incluyen
aquellas composiciones que "son imposibles de ejecutar y existen
solo en concepto".2
El trabajo compositivo consiste aquí en presentar algunos
indicios susceptibles de un descifrado directo, según las
convenciones gráficas de la música occidental, y en
contradecirlo cuidadosamente mediante procedimientos que destruyen
toda aprehensión unívoca. Se trata pues de un doble
juego de revelación y ocultamiento, de existencia de frágiles
huellas de decisiones personales que se diluyen en la indeterminación
y el azar.
Es oportuno preguntarnos las razones por las que esta composición
no ha suscitado mención explícita alguna. Resulta
llamativo que tampoco Romano, tan cercano a Paz en ese último
período de vida del músico, haga referencia a 6
eventos. De ciertas obras anteriores de Paz existe solo el
título en los catálogos, pues no han sido halladas
hasta hoy las partituras ni las grabaciones3, con lo cual se pone
de manifiesto el carácter provisorio e incompleto de la documentación
disponible. A esta situación general podría atribuirse
igualmente la omisión de la partitura que nos ocupa. Estimamos,
no obstante, que ella se explica más bien por las peculiaridades
de dicho trabajo, que tornan un tanto dificultosa su adaptación
sin reservas. En efecto, ¿se trata de un apunte personal,
no destinado ni dado al conocimiento público, de una obra
o de una de las habituales bromas del compositor? De las respuestas
a estas cuestiones depende la actitud que tomará quien intente
un estudio integral de la obra de Paz frente a 6 eventos. La ironía
es en este trabajo manifiesta: en la portada de una de las versiones
figura un dato desconcertante: Buenos Aires, 1920. Los títulos
de las piezas parodian los de cierto repertorio contemporáneo
por la acumulación de letras, cifras y signos, o bien, juegan
en asociaciones fonéticas con términos musicales.
El nihilismo de ciertas vanguardias provoca asimismo, ya en 1966,
los comentarios críticamente irónicos del compositor:
"... procuraré dar fin a una composición basada
en mi nueva estética NOísta (...) No escribiré
la composición, sino dejaré que sea sentida o adivinada
por los ejecutantes. (...) El NOísmo será mi respuesta
y/o mi incorporación a ciertas actitudes nihilistas de ultravanguardia,
archivanguardia o supervanguardia, muy solicitadas en la actualidad,
y que en rigor no trascienden las fronteras de la simple deIincuencia
juvenil, en la mayoría de los casos".4
En una conferencia sobre la música de Juan Carlos Paz (Ricordi,
23.9.82), uno de los estudios más abarcadores y precisos
sobre el tema, Francisco Kröpfl afirma que "las experiencias
realizadas por Paz en lo que se Ilamaba en la época música
gráfica eran consideradas como bromas por el propio compositor".
Se refiere probablemente a 6 eventos, si bien no se brindan detalles
sobre dichas experiencias. Creemos, sin embargo, que 6 eventos debe
ser integrado al conjunto de la producción del compositor,
por las razones que apuntamos a continuación, al margen de
la problemática general de la aleatoriedad y la indeterminación,
ya profusamente discutida en la bibliografía existente.
En primer término, si se reivindica la seriedad como condición
de legitimación para que un objeto acceda al estatus de obra,
habría que aceptar que un conjunto considerable de composiciones
musicales del pasado se verían afectadas en su valoración.5
En la producción de Paz, el humor ocupa un lugar significativo.
Ya sea como parodia neoclásica -Sonatina op. 25-
o nacionalista -Junto al Paraná, del opus 35- o
como homenaje espiritual, irónico y agradecido a los maestros
del contrapunto -décima. variación de Dedalus
1950-, el humor musical de Paz no es sino la prolongación
de una actitud vital expresada en actos, opciones y escritos que
no retroceden ni aun ante el absurdo, si este es generador de nuevas
propuestas. Cabe preguntarse entonces si el humor es una razón
válida para eliminar una obra de un catálogo, o si
existe un límite más allá del cual el humor
se torna inaceptable. Esta frontera estaría probablemente
definida por las posibilidades de recuperación del humor
por el sentido, la pertinencia. Así ocurre en los ejemplos
antes mencionados, donde, además de la utilización
de medios musicales convencionales -escritura, estructura, etc.-,
el texto, la alusión, la cita estilística vehiculan
sentidos que lo hacen tolerable, desactivan en parte su poder relativizador,
provocativo.
En segundo lugar, desde el momento en que Paz firma y fecha las
páginas de 6 eventos tal cual lo había hecho
siempre al fin de cada obra, asume todas sus responsabilidades como
autor. Frente a esta decisión, si se rehusa incluir esta
obra en un catálogo, no habría razón para no
hacerlo con otras, según las convicciones estéticas
de quien lo redacte, las que recortarían así arbitrariamente
el corpus, en lugar de admitir la alteridad del objeto y analizarlo
en el marco teórico que el mismo define.
Podría objetarse que se trata de un manuscrito que el autor
eventualmente revisaría o completaría en caso de edición
o ejecución. La misma dificultad existiría con numerosas
composiciones de Paz, tradicionalmente escritas, que no han sido,
a nuestro conocimiento, publicadas ni ejecutadas y que figuran no
obstante en todas las listas de sus obras.6
La no inscripción de la obra en la Sociedad Argentina de
Autores y Compositores, que de haberse producido nos hubiera proporcionado
un dato significativo en cuanto al carácter de esbozo o de
obra concluida, no aporta sin embargo en este caso certeza alguna,
a juzgar por los antecedentes del actor en este terreno. En efecto,
con excepción de la música para películas,
solo diez composiciones -es decir, aproximadamente la sexta parte
de su producción- han sido declaradas por el autor en SADAIC,
varias de ellas décadas después de su escritura y
estreno.7
Finalmente, este último trabajo de Paz se nos presenta, asimismo,
como el punto final de una trayectoria intelectual y artística
caracterizada desde 1955 por la apertura hacia nuevas aproximaciones
del hecho sonoro. El envejecimiento de métodos como la dodecafonía
o técnicas de control como el serialismo generalizado, que
habían servido otrora de base a la práctica compositiva
de Paz, contribuyó a suscitar en el orientaciones más
independientes de su absorbente y prolongada preocupación
por un cierto tipo de organización estructural, bajo el influjo
innegable de las criticas -distintas- al racionalismo europeo formuladas
desde los Estados Unidos por compositores como Cage, Feldman, Tudor
y Brown, por un lado y Varèse por otro.8 Admitidas con dificultad
por el pensamiento fuertemente arquitectónico y centrado
de Paz, concepciones menos deterministas se abren paso tímidamente
en su discurso, favorecidas por su actitud constantemente escéptica
y antiacadémica.9
En efecto, Paz había ya intentado aproximaciones más
intuitivas y abiertas a problemas tales como el de la forma musical
en obras de 1964. El propio compositor explícita el proceso
creativo que presidió la escritura de Galaxia '64:
“+ que proyectar una composición, propiamente, me precipité
en el azar: un azar relativo, generador de elementos que a medida
que la pieza se concretaba, sugería la continuidad (...)
procedimiento irracional, que de-nomino música abierta, es
decir, que no obedece a un a priori determinado, constituyendo en
cambio y esencialmente un tipo de improvisación dirigida...".10
Música para piano y orquesta es, según Paz,
"música bidimensional, a tal punto, que los dos elementos
-piano y orquesta- podrían operar separadamente".11
Romano menciona los propósitos de Paz sobre esta obra, la
cual "puede ser desarmada en tres versiones: 1) piano y orquesta;
2) orquesta sola, formando un tríptico sinfónico;
3) piano solo, a manera de Toccata tripartita".12
Zulueta, destinatario y primer intérprete de la obra, habla
directamente de una Toccata en tres movirnientos "que
corresponde a la versión textual de la parte de piano solista
de Música para piano y orquesta"13 y señala
incluso los compases que deben suprimirse en la interpretación
pianística. Estamos, entonces, en presencia de un objeto
que, conservando su fisonomía, admite sin embargo tres realizaciones
diferentes, tres modos de existencia sonora que reclaman, cada uno,
su parte de verdad. Apertura relativa, débil, comparada con
las ocurridas en la música de la segunda posguerra, ella
cobra importancia observada desde la trayectoria de nuestro compositor.
6 eventos se integra así a un proceso histórico de
dispersión y apertura, significativo no solo del desarrollo
individual de Paz, sino también de la conciencia artística
de una época.
Para finalizar, consideramos que la inclusión de esta partitura
en el conjunto de la producción musical de Paz no significa
perder de vista que se trata de un gesto dirigido a desarticular
el concepto de obra, a evitar la traducción sistemática
de la escritura al sonido instaurado por la práctica musical
occidental. Diferencia cualitativa con las obras precedentes, 6
eventos es también otro acto contestatario de un hombre "cuya
profesión más antigua [había sido] la de ser
combatido".14
Notas
1- Romano,
Jacobo, Vidas de Paz, Buenos Aires, Gai 1976.
2- Cope, David, New Directions in Music, Dubuque, Iowa,
1971, p. 3.55.
3- Es el caso, entre otras, de Seis superposiciones para
orquesta op. 48 (1954), de Tres contrapuntos op.
50 (19x5) y de Música para fagot, cuerda y batería
op. 51 (1955-56). Para mayor información de éste y
otros aspectos de la obra de Paz, cf. nuestra tesis Juan Carlos
Paz (1897-1972): L'ouevre musicale, Paris, ejemplar dactilografiado,
1985, 2 vol., pp. 422-472.
4- Paz, Juan Carlos, Alturas, tensiones, ataques, intensidades
(Memorias I), Buenos Aires, La Flor, 1972, pp. 229-230.
5- Desde el Festino de Banchieri a Ia Sonatine bureaucratique
de Satie, pasando por la Sinfonie n° 45 en fa
de Haydn y las citas wagnerianas en Golliwogg's cake-walk
de Debussy. Sin duda, se trata de muy diversas formas de humor musical,
cuya consideración excede los propósitos de este trabajo.
6- Por ejemplo, la Segundo Sonata op. 6, pare piano (1925),
el Tema con transformaciones op. 14 (1928) o el Octeto
op. 16 (1930). Sobre el problema estético y jurídico
del esbozo, el apunte o la obra inconclusa, cf. Revault d'Allonnes,
Olivier, La creation artistique et les promesses de la liberté,
Paris, Klincksieck, 1973 cap. IV.
7- Así, por ejemplo, las Tres invenciones a dos voces
y los Tres movimientos de Jazz, compuestas ambas en 1932
y estrenadas respectivamente el 1 de septiembre de 1933 y el 10
de diciembre de 1934 son registradas en SADAIC el 22 de octubre
de 1956. La Obertura op. 19, de 1936, lo es el 14 de octubre
de 1959.
8- Encontramos comentarios de Paz sobre Ias Sonates et Interludes
(1946-48) de Cage y es en 1948. Cf. Paz, Juan Carlos “El Forum
Group de New York”, en Cabalgata, Buenos Aires, año
III, núm. 21, julio de 1948. Las ocasiones de elección
o de participación activa en la concreción de la obra
por parte del ejecutante -además de las habituales en toda
interpretación- no se encuentran en trabajos anteriores a
1960 con la mínima excepción del Cuarteto
n ° 1 op. 4, que puede ser realizado según las indicaciones
de la partitura manuscrita por violín, clarinete, saxofón
contralto y clarinete bajo o por cuarteto de cuerdas.
10- Paz, Juan Carlos, Galaxies '64: Antecernes y posibilidades,
en Cuadernos Mr. Crusoe, 1967. Respetamos en la cita las
convenciones de escritura de Paz
11- Paz, Juan Carlos, Alturas, tensiones ataques, intensidades
(Memorias II), Buenos Aires, La Flor, 1987, p. 116.
12- Romano, Jacobo, op. cit, p. 73.
13- Zulueta, Jorge, La música para piano de J. C. Paz,
Buenos Aires, Gai, 1976.
14- Propósitos atribuidos al compositor en “Paz, crónica
de un rebelde”, Clarín cultural, Buenos Aires, 1 de
agosto de 1971, pp. 22-2
(LULÚ
número 2, Noviembre de 1991) |